Hace muchos años, cuando una vieja al borde de la muerte cosía su última prenda, su hijo, un chico joven y fuerte, fue a visitarla.
-Hijo mío, a más, cuando me vaya recuerda, que el fuego y la tierra, están de tu lado.
Cuando el muchacho preguntó, la vieja solo dijo:
- Tiempos difíciles, muchacho, tiempos difíciles. Alguien lejano también guarda, en lo más profundo de su alma, al agua y al aire,- puso la voz más seria que su debilitado cuerpo le permitía y sentenció -y debes respetarlo.- se tomó una pausa para toser y continuó -Un día, necesitaréis esos poderes , y no será pronto, no, será en un tiempo muy lejano, cuando ya nadie recuerde tú existencia. - el joven hizo amago de preguntar, pero la vieja siguió hablando.- Y no sé, hijo mío, como guardarás esa fuerza, pero solo te digo que debes hacerlo, porque un día, de esos poderes y de los elegidos dependerá todo nuestro mundo. -
Tras eso, le tendió un bordado con hilos rojos y verdes, trenzados entre sí. Esa noche, la vieja murió.
Los meses siguientes, su hijo, angustiado y asustado, no tuvo el coraje para enfrentarse a su futuro, y buscó desesperadamente al portador del hilo azul y blanco, aunque su madre se lo había prohibido.
Finalmente, una muchacha de pelo negro azabache que pasaba sus tardes junto al lago, resultó ser la elegida. El problema resultó, cuando, a búsqueda de entregarle la tela y deshacerse del problema, la cercanía los enamoró, estando entonces entre la espada y la pared a respectar sus memorias. Cuando el chaval lo descubrió, no supo que sentir. Finalmente, se dijo a sí mismo que acabaría con aquello.
Se acercó, y le suplicó a la dama que ocupase también su lugar, y aunque al principio se negaba, acabó cediendo, pues por amor se hacen muchas cosas que no deben hacerse.
Coincidió que, días después, atacaron el castillo del señor. La joven, al pensar erróneamente que ese era el peligro que temía la vieja y sin ningún compañero para sopesar la opinión, corrió a salvar a su pueblo.
Sin embargo, los poderes resultaron ser demasiado en una sola persona, y la muchacha se acabó rindiendo y muriendo en batalla de poder acumulado, explotando en una de las situaciones más trágicas y ocultas que la historia no guardó.
Esa noche, faltó poco para perder también los elementos, por lo que fueron los conquistadores, que consiguieron restos del hilo, lo que los salvó de la pérdida.
Se lo dieron a un mago poderoso, que unió el hilo de fuego y tierra, formando un hilo multicolor, y uniendo agua y aire, que produjo plata. Hicieron con ellos dos colgantes, y los guardaron a la espera de lo que tuviese que pasar. Desde entonces, se trató de separar los colgantes lo más posible, pues temían lo peor si se sabía la identidad de los esperados, justo como pasó con la dama de agua y viento y el muchacho de tierra y fuego.
Así, cuenta la leyenda que un día los colgantes brillarán solo a los ojos de los elegidos, y de ellos dependerá usarlos y salvar el mundo, o dejarlo pudrirse entre cenizas.
CONTINUARÁ...
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Y mientras muere la Tierra
De TodoJacques está harto de que le digan que debe ser. Isa desea constantemente que le guíen hacia un futuro. Jacques sabe donde está el norte. Isa siempre ha vivido en el sur. Él ni sabe cómo subir a un árbol Ella sobrevive entre ellos. Uno bucea sin ne...
