AISTILA

14 3 1
                                        

ELIAS

Veía a mi alrededor, las nubes escasas cubrían cada tanto al sol, iba rumbo al parque, nos encontraríamos mis amigos y yo.

Hacia un calor reconfortante, un sol frío, como lo llamo yo, caminaba en pasos lentos, recientemente se había librado una guerra, pero esta ciudad seguía en una templanza admirable, casi todo el país estaba intacto, infraestructuras y ciudades intactas pero el gobierno había sido asediado fuertemente, al menos los índices de violencia solo estaban en la ciudad principal y no en aledañas como está.

Un señor se me acercó de una manera sospechosa, prepare mi navaja, buscaba asaltarme pues tenía una navaja más grande que la mía, aunque sin duda alguna se veía muy débil, era una persona casi esquelética, con una ropa sucia, tanto que se llegaba a ver tantos indicios de fluidos, no gratos.

Con templanza saque mis cosas para distraerlo, se las di, al revisarlas frente mío cometió un error y fue el hecho de haberme quitado los ojos de encima, le conecte un golpe tan fuerte en el brazo que trono, soltó la navaja, no le dio tiempo de reaccionar, le pegue una patada en la pierna poniéndolo de rodillas y para rematar un golpe de lleno en su nariz.

Nací con un don, una gran fuerza vital y física desde chico, mi papá me decía que había nacido con el don de "los mixtos".

Cosa que, en mi familia se creía mucho en eso, por así decirlo es una tradición familiar, son habilidades genéticas, por lo que había estudiado, son una serie de suertes sucesivas en las que el A.D.N. me dan muy buenas características físicas y mentales.

Era otro drogadicto más, tenía los huesos chupados, a pesar de estar en el 2039 seguía habiendo gente drogándose, me repugnan esas acciones, agarre mis cosas y le dejé 20 euros, le di una patada en el estómago para quitarlo de mi camino.

Había muchos charcos de agua por las calles, el día de ayer había sido lluvioso, al mirar a estos mi reflejo me dio de lleno, cosa que no duró ni unos segundos, antes de desvanecerse entre las ondas del agua.

Vi de lejos a mis amigos, todos estaban jugando entre si, solo sonreí, hace rato que no nos reuníamos desde que comenzaron las guerrillas.

Los saludé desde lejos, la primera en venir corriendo fue una chica de 160 cm su nombre era Fernanda, me abrazo con fuerza con lo que le correspondí mientras veía su hermoso pelo café, verle la cara era algo hermoso, tenía sus ojos cafes cristalinos y muy bellas facciones, era hermosa.

Pero ella era mi mejor amiga, ella no era nadie más que mi amiga, que había regresado al país después de que todas las hostilidades habían cesado en la ciudad Escalante. La abrace más tiempo después de separarnos, para posteriormente una voz conocida tosiera haciendo que le prestará atención.

El pelo era negro como el mío, su tez morena, una de sus manos con una cicatriz de una herida que nos habíamos hecho en una de nuestras aventuras dando un saludo de palmada.

"Aparta que el es mio", en un tono burlesco, el nombre del chico era Liam, media más que yo, aproximadamente uno con ochenta, me di vuelta para hacer una patada gancho a un compañero que se cubrió con su brazo y sobándose.

-Maldito salvaje- lo salude el grupo estaba completo, aquel amigo que patee se llamaba Carlos y era el único que me podía seguir el ritmo en un combate, era más fuerte que yo pero, menos astuto.

A lo lejos vi un rostro conocido, tan conocido que me causo escalofríos… se acercó a mi y me saludo, era Ameli. la saludé, una tez morena con ojos negros y pelo café oscuro con unos chinos definidos, me sonrió, esa acción la había visto venir, pero no me había mentalizado lo suficiente como para soportarla.

AISTILAWhere stories live. Discover now