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Capítulo 1: Open up the door and say: Are you insane?

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Unos maullidos rompieron el silencio que reinaba en aquel apartamento. Paul despertó poco a poco, acostumbrándose a la luz que entraba por la ventana. Cuando sus ojos ya se habían adaptado, vieron frente a él un esbelto gato negro con unos brillantes ojos amarillos que le devolvía la mirada. Paul sonrió mientras acariciaba la cabeza del felino.

- Buenos días, Pato. - el nombrado volvió a maullar en modo de respuesta.

Se estiró antes de levantarse de la cama. Se puso sus gafas y miro a su alrededor en busca de sus zapatillas. Pato se colocó en el reposo frente a la ventana abierta. Levantó una de sus patas delanteras y comenzó a lamerla con cuidado, como si estuviera dedicando un momento especial a su aseo matutino. Paul rebuscó entre su armario y se colocó la primera camiseta que alcanzó. Aquella había sido una noche especialmente calurosa que le había hecho prescindir de alguna que otra prenda de ropa. Tras colocarse la camiseta, volvió su vista al felino que había abandonado su tarea de acicalarse y ahora miraba fijamente a la ventana de enfrente. Paul desvió también su vista a ese punto.

Después de estar unos segundos buscando algún indicio de movimiento, desistió. Era demasiado temprano para que en el piso de enfrente hubiera movimiento. Se giró para salir de la habitación.

-¡Vamos a desayunar! - El felino desistió al igual que su amo y le siguió por el pasillo directo a la cocina.

Paul decidió primero prepara el bol de pienso del gato, para seguidamente ponerse con su desayuno. Puso en la tostadora un par de rebanadas de pan, mientras s'acaba algo de embutido de la nevera y dejaba el brick de zumo de naranja en la encimera. Pato mientras se entretuvo devorando el cuento de pienso.

Se dejó caer en el sofá para poder degustar lo que había preparado. Al sentarse, noto que lo había hecho sobre algo. Su teléfono móvil. Después de que anoche casi se quedara dormido viendo una película, había olvidado por completo que lo había dejado ahí. Por suerte aún tenía algo de batería. Miro sus mensajes. El grupo con sus amigos había estado muy activo la pasada noche. Lo miro por encima, no hablaban de nada relevante, más de que esta noche tenían planeado quedar para cenar y salir de fiesta.

Paul dio los buenos días al grupo, mientras aceptaba la oferta de salir a cenar y rechazaba la idea de salir de fiesta. No es que le disgustara salir, pero no le apetecía mucho. No tardaron las repuestas en aparecer. Naira fue la primera que, tras devolverle el saludo, le insinuó que no iba a aceptar un no por respuesta a su plan. Lucas y Alex apoyaron a la chica. Paul se río. Dio el último bocado y se despidió del grupo dejando caer que a lo mejor se lo pensaba.

Dejo el plato dentro del lavavajillas y miro el reloj que se encontraba en la estantería de la cocina, aún tenía tiempo antes de entrar a trabajar. Se encaminó directo al baño para darse una refrescante ducha. Cuando acabo se encaminó con una toalla rodeando su cintura hacia su habitación. Pato en ese rato había vuelto a la repisa de la ventana. Paul por inercia miro de nuevo hacia la ventana de enfrente. Seguía sin haber signos de vida.

Se vistió con una camisa blanca y un pantalón negro, sé peino y perfumo. Pillo las llaves y su móvil. Se despidió del felino antes de salir por la puerta directo a trabajar.

Paul trabaja en una cafetería a pocas calles de su piso. No era el trabajo de sus sueños, pero le permitía ganar el suficiente dinero para vivir. Cuando llego al establecimiento, ya se había formado una cola de gente fuera, esperando poder hacer su pedido. El acento británico característico de su compañera le recibió nada más poner un pie dentro.

- Good Morning Paul!

Chiara, o Kiki como la llamaban sus amigos, le sonrió mientras acaba de preparar las cafeteras. Paul le sonrió de vuelta lanzándole un beso desde la distancia.

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