El Colegio femenil de Santa Catalina era una de las instituciones más proclamadas para toda mujer que deseara entregarse a su patria en todos los sentidos. La educación era formidable sin lugar a dudas y solo entraban las más devotas, las más listas o quien la pudiera pagar.
Dentro del colegio se encontraban dos estudiantes sumamente prometedoras en aspectos sumamente diferentes una de la otra, puesto que por una parte se encontraba Karen Voinescu una prominente joven, la cual, tenía la capacidad de comprender el mensaje de nuestro señor y difundirlo ante cualquier persona sin la necesidad de recurrir a aquellos métodos poco ortodoxos empleados por la inquisición. Su contraparte era una joven, llamada Yamilé de Cervantes, la cual provenía de las familias de más prestigio en esferas del ejército español, siendo está una experta en cuanto al combate y estrategia se trataba. Ella había entrado debido a que su mamá en ausencia de su padre optó por darle una educación menos militar y más orientada a la fe y el hogar.
Era una mañana cualquiera, donde religiosamente todas las alumnas eran despertadas para ejecutar sus labores de limpieza de la institución y particularmente ese día a nuestras dos protagonistas les tocaba realizar la limpieza de la capilla. A Yamilé le parecía absurdo, ya que si nuestro señor existía, el mismo limpiaria su lugar y no lo harían sus "fieles" ciervos . Por otra parte a Karen le parecía fenomenal limpiar el lugar del ser que le había otorgado un propósito en la vida y por consiguiente limpiaba de manera dedicada cada centímetro que abarcaba ese sacro lugar, hasta que encontró a quien se supone que debería de ayudarle a limpiar tomando una pequeña siesta en el confesionario, Karen estaba completamente indignada ante tal falta de respeto, no obstante el señor dictaba que había que comprender a los ciervos desviados así que gentilmente le dio unas palmaditas en el hombro. A lo que Yamilé respondió de manera grosera con un "¿Qué quieres?" Y Karen respondiendo con una sonrisa pomposa y entregándole un plumero.
La limpieza siguió de acuerdo a lo habitual y una vez finalizado las dos jóvenes se reunieron con el resto de sus compañeras, en lo que habitualmente era la merienda del mediodía, en donde curiosamente las jóvenes quedaron sentadas una enfrente de la otra. Karen inició la conversación con un amable -hola- a lo que Yamilé contestó con un seco -¿Qué quieres?- .
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Amores del nuevo mundo
RomanceUn nuevo mundo devastado por una guerra por fin acabada donde solo queda muerte, dolor y destrucción surge un romance jamás esperado. Sin embargo donde hubo alguna vez muerte no hay esperanza
