Capitulo 1

1K 38 0
                                        

                                                                                          Belle


Respiré profundamente mientras caminaba por el aeropuerto con el equipaje a cuestas. No conseguía calmarme, por mucho que lo intentara.

Odiaba profundamente volar

Y un vuelo de once horas a País era lo último que me apetecía un día antes de nochebuena. Pero mi madre me había rogado que fuera a pasar las fiesta con ella y su marido.

Sabia que solo me había invitado porque se sentía culpable.

Hacia mas de cinco años que no veía a mi madre, que parecía no haber tenido ningún problema en abandonarme cuando mi padre enfermo. 

Solo había tardado un años en volver a casarse y otro mas en tener un hijo. Se alejo completamente de mi padre y de mí, actuando como si nunca hubiéramos existido.

Así que me molesto mucho que me invitara a ir a verla precisamente ahora.

Pero no tenía a nadie más. París era mi única opción si no quería pasar la Navidad sola.

Pasar por el control de seguridad fue mas fácil de lo que pensaba, y encontré mi puerta de embarque sin problemas. Pero incluso con toda esta buena suerte, no pude evitar sentirme incomoda. 

Solo había volado otras dos veces en mi vida, ambas por razones que me hubiera gustado evitar.

La primera vez fue para asistir al funeral de mi abuela en Florida. La segunda para la boda de mi madre en París con un hombre que no conocía de nada, un hombre que no era mi padre.

Por lo tanto, volar no solo me parecía absolutamente aterrador, sino que además siempre me llevaba a una situación que yo no deseaba. Sabia que esta vuelo no seria diferente.

Espere una media hora para embarcar. Quería llegar temprano para asegurarme de no perder el vuelo. No quería tener que pagar otro.

Una vez en el avión, no pude evitar que me temblaran las manos. Una azafata me sonrió al pasar junto a ella y, al notar mi nerviosismo, me hizo un gesto tranquilizador.

Me esforcé por devolverle la sonrisa.

Cuando por fin llegue a mi asiento en la parte trasera del avión, mire al hombre junto al que me sentaría durante las siguiente once horas.

Su mirada recorrió mi cuerpo de arriba abajo, deteniéndose un rato en mi pecho antes de encontrarse con mis ojos.

-Vaya, hola- sonrió.

"Muy bien, fantástico"

"Voy a pasar las próximas once horas con un cerdo que me come con los ojos"

-Hola- murmuré.

Ignorando al señor pervertido, recogí mi equipaje de mano y lo levante para meterlo en el compartimento superior.

Al notar que el gilipollas, que ahora me miraba con cierta dificultad, había puesto su maleta justo en el medio del compartimento, resoplé, intentando moverla con una mano mientras me esforzaba por meter la mía al lado.

Casi había conseguido meter mi equipaje cuando sentí que unas manos me rodeaban la cintura, tocándome la piel desnuda del vientre por donde se me había subido la camiseta.

Pensando que era el señor Pervertido, intente apartarme de un salto, pero me detuve cuando la manos me rodearon y unas chispas recorrieron todo mi cuerpo.

Gire la cabeza para ver quien había detrás de esas manos, y sentí como se me abrían los ojos como platos al verlo.

Era impresionante... Grande hasta el punto de que casi parecía cómico en nuestro pequeño avión.

La Hermosa y El Alfa GraysonWhere stories live. Discover now