SEMANA 19 III

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delfibherrera

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Les gusta a matiasrecalt, kuku

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delfibherrera He plays guitar while I sing Lou Reed :)

...

matiasrecalt Meu ❤️
↪️ delfibherrera Que estupidez todo lo que te amo Matías...aunque tengas el nombre más aburrido del mundo.
Me hace feliz compartir la vida con vos, mucho muy.
Te admiro y aprendo cada día.
Aguante vos
❤️
↪️ matiasrecalt No te cuento más nada :/

kuku.esteban Cuando te haces la q sabe inglés quiero ir corriendo y abrazarte (cagarte a piñas) 💜
↪️ delfibherrera Ayy, parate de mano gil 🥰🥰🥰

franromerofran Son mas kiutis ❤️
↪️ delfibherrera Gracias franchu tkm 💝

juanicar Forrita
↪️ delfibherrera Tu mamá, putuanicar

juanicar Forrita↪️ delfibherrera Tu mamá, putuanicar

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narrador omnisciente

La desventaja de ser una persona sensible a la altura era que Delfi tenía que ir a la zona médica a que le midiesen la presión todo el tiempo. Ya era sabido que los Andes iban a afectarla al punto de que le sangrase la nariz, pero aún así confió que no la pasaría tan mal.

Un claro error, porque está luchando por caminar en la nieve para atender a Matías y Agustín por cuestiones de maquillaje y al mismo tiempo tenía que estar pendiente de si se encontraba bien.

Esto no pasó por alto. Matías Recalt fue el encargado de literalmente obligarla a que se tomara la presión todos los santos días, gracias a él llevaron hojas de coca para ayudarla un poquito con ese tema.

Es que él ya sabía, no conocía desde hace mucho a Delfi, pero ya había captado lo colgada que era. Al estar rodeada de gente todo el día se le cómplicaba que los nombres le saliesen a la primera, asi que le tocó llamarse hasta Enzo.

Ahora mismo se encontraba sentada en las escaleras de la caravana de maquillaje, asi estaría a disposición de levantarse rápido y ayudar si alguien lo necesitaba.

Pero por suerte ese era el último día y ya entraban a la etapa de la última semana. Era imposible de creerlo cuando pasó una parte de su año con esa gente tan hermosa que el año pasado ni siquiera conocía... aparte de Matías que lo había visto en "Apache", pero no le dió importancia.

Al fin la última escena fue filmada y quedó perfecta luego de varias tomas. La ronda de aplausos no tardó en llegar, al igual que las lágrimas. Esta vez fueron muchos aplausos, pero nada comparado a cuando estaban todos los chicos.

Se fueron de ahí lo más rápido posible y como era el mediodía viajaron hasta Santiago de Chile a esperar el vuelo a Montevideo que sería al día siguiente.

Todo el equipo de producción estaba cansado, pero Matías aprovechó esa oportunidad para sacar a pasear a Delfina por Chile. Ella nunca había salido de Argentina hasta que obtuvo éste trabajo, asi que obviamente él no iba a desperdiciar esos momentos.

Y siendo sincera; Recalt es capaz de llevarla a conocer cada rincón del mundo durante el resto de sus vidas.

Aunque ahora mismo lo que le llamaba la atención a Delfina era un centro cultural justo frente a la vereda en la que estaban caminando. El castaño ni siquiera dudó en levarla al verla desviando la mirada fingiendo que no le interesaba.

Cuando estuvieron dentro luego de pagar la entrada; cada detalle era observado por ambos. Sobretodo las esculturas.

—Yo antes creía en la mitología griega— él confesó mientras leía la biografía de una estatua— ¿Vos creías en eso?

—Yo creo en todo— lo mira con una sonrisa— Me gusta mucho leer sobre creencias y pensar que de verdad existen.

—¿Hasta el gil de Zeus?— Matías la mira devuelta haciendo un tierno contacto visual.

—Y... sus acciones eran muy...— busca las palabras correctas— Chico humano como para ser un Dios.

—¿Tan malos somos?

—Vos sos un hombre, no un chico.

Dicho eso, un sonrojo aparece en el rostro de Matías y desvía la mirada algo tímido, pero Delfi enrieda su brazo con el de él para continuar mirando todo.

Era tan tierno de presenciar ese pequeño momento de amor, la forma en la que delicadamente se tocaban y caminaban a la par, como sonreían preguntandose si les gustaba lo que veían o la manera de caminar coordinados sin siquiera esforzarse.

Cualquiera que los viera sabría que entre ellos dos había algo, pero era extraño de explicar porque uno sabe cuando dos personas están juntas y sin embargo; con Delfina y Matías no podías describir con palabras conocidas su cariño.

Eran tan distintos y tan iguales que no le sorprendió a nadie la rápida química que tuvieron. Los chistes internos, las cosas que les dolían y lo que les molestaba, creían saber más del otro que de uno mismo. Y eso no se encontraba todos los días.

Lo que más amaban eran los huesos de Dinosauros. Algo que parecía tan tonto y poco creible a su edad; ambos lo disfrutaban.

—Mirá, boludo— ella se pone junto a la pierna del Dinosaurio— Te tocaban con un pelo y no la contabas.

—Creo que tenían plumas...— él la molesta y Delfi le saca el dedo del medio.

Recalt se acerca a la castaña para darle reiterados besos en la mejilla con cariño, provocando que ella se de vuelta y le de bien un tierno beso en los labios.

Continuaron recorriendo el lugar agarrados de la mano y opinando con respecto a cada detalle que había en exhibición, pero también se les escapaba decirse algo bonito entre ellos.

Matías no perdía la chance o el momento de recordarle que ante sus ojos era la mujer más hermosa de todo el universo. Y Delfina al no estar acostumbrada a los halagos le pegaba un zape en el brazo con todos los cachetes colorados.

SLUT!, matías recaltDonde viven las historias. Descúbrelo ahora