PARTE 1

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Ya pasaron tres meses desde la muerte de Suguru y sigo sin poder acostumbrarme a su ausencia. Cada cosa que hago me recuerda a él y ver a nuestro hijo no hace más que empeorar ese sentimiento.

Venir a Tokio no fue mi primera opción, los altos mandos me obligaron a venir aquí, Satoru no me lo dijo directamente pero ellos jamás dejan nada al aire y prácticamente yo soy una traidora por haber formado una familia con el hechicero más peligroso del momento.

Ir en contra de esos viejos significaba dejar a su suerte a Itsuki.

Pero no solo les bastó con traerme de regreso a Tokio, también me obligaron a ser profesora de la preparatoria con tal de tenerme vigilada 24/7. Satoru me advirtió que siempre habrá alguien cuidando el departamento para asegurarse que no tenga contacto con nadie de los miembros de la secta de mi difunto esposo, me sentía acechada todo tiempo.

Levanté a Itsuki más temprano que de costumbre , sería la primera vez que lo iba a dejar en manos de desconocidos, si Suguru siguiera vivo se volvería loco, nunca aceptó que tuviéramos niñera, por una parte su instinto paranoico no se lo permitía y por el otro lado jamás confiaría la seguridad de su hijo en manos de un humano.

Pero Suki parecía muy contento en ir a jugar con otros niños de edad, es un niño muy sociable a pesar de que las únicas personas en su vida fueron las gemelas, su papá y yo.

En lugar de usar mi técnica para llegar más rápido decidí que lo mejor era caminar, así conocería los alrededores y también descartaría la presencia de maldiciones que merodean el lugar. Al llegar a la guardería nos hice a un lado donde nadie puediera escucharme y me hinqué frente a mi hijo.

-Itsuki, quiero que me escuches ¿si?

-Si mamá

-¿Recuerdas lo que te dije? no puedes decirle a nadie que ves los bichos y si aparece uno me lo dirás para que yo lo saque. Y si los amigos de tu papá vienen a visitarte no te irás con ellos ¿de acuerdo?

Estará con puros humanos, sé que a esta edad pensarán que son amigos imaginarios pero no quiero dejar nada a la suerte. Además de que me preocupa que los pocos miembros del culto vengan por él, es el único heredero Geto y si llega a tener el ritual de su papá no durarán en llevárselo.

-Ya sé mamá, me lo dijiste muchas veces.

-Te amo- le di un beso en su mejilla rosada, sin querer se me salieron algunas lagrimas, me es muy difícil desprenderme de él y mis pensamientos intrusivos no ayudan mucho a calmar el sentimiento.

-Yo también... mamá no llores me da pena.

-No estoy llorando- dije tratando de recuperar la compostura, lo tomé de la mano y fuimos hasta la puerta donde una de sus cuidadoras lo estaba esperando, él se soltó y corrió animadamente hasta el interior del edificio.

Esta guardería fue idea de Satoru, él buscó una con las mejores recomendaciones, en su portal de internet vi que tenían muchos requisitos pero Gojo se encargó de todo el papeleo y la verdad es que yo se lo agradezco porque no me sentía con los ánimos de hacerlo yo misma.

Antes de irme me aseguré que no hubiera maldiciones cerca de la guardería, no había rastro de ningún tipo de energía maldita, pero eso no me hizo sentir más tranquila.

Después de uno minutos me dispuse a irme, me moví a un callejón lejos de los ojos curiosos y chasqueé mis dedos. El portal se abrió justo al pie de las interminables escaleras de entrada de la escuela, tendré que pedir permiso para que mi técnica funcione dentro de la escuela, lo cual dudo que me otorguen considerando que la mayoria me considera una traidora.

LOST ON YOUWhere stories live. Discover now