capítulo reescrito.
Aunque no se le notara, el rey era una persona ambiciosa. Viserys podrá amar a su esposa, el en verdad lo hacía, pero eso no le impedía someterla al terrible dolor de un embarazo con tal de que engendre a su preciado hijo varón, su tan anhelado heredero. El sueño de Aegon, ma verdadera herencia Targaryen más allá del trono, eso era lo que Viserys buscaba, incluso si era a costa de Aemma.
Desafortunadamente para él, los dioses no estaban de su lado. Porque después de dos abortos espontáneos, Aemma Arryn pudo dar a luz a un bebé que por suerte, no nació muerto.
Pero no era un varón.
Su pequeña Rhaenyra había llegado al mundo de forma revoltosa, delataba sus fuertes pulmones gritando y su inquietud moviéndose todo lo que su pequeño cuerpo le permitía, porque ante todo, era una recién nacida. Sólo se calmó una vez se pegó al pezón de su madre y comenzó a alimentarse.
Viserys estaba feliz, por su puesto que lo estaba, nunca había visto a Aemma tan deslumbrante como cuando su hija se aferró a su pecho. Viserys limpió las lágrimas en el rostro de su esposa, agradeciéndole a los dioses por permitirle a su hija vivir.
Pero Viserys era codicioso, él anhelaba un varón.
Asi que sin importarle que ya tenía una hija y que Aemma aún se estaba recuperando del parto, puso un nuevo niño en su vientre con la esperanza de que fuera un varón.
Esta vez, Aemma ni siquiera llegó a su quinta luna. Pero eso no lo detuvo.
Siguió embarazando a su esposa, desgastando tanto su cuerpo como su mente, siempre tras la ambición de tener a su tan esperado heredero varón. Siempre tras aquella visión.
Viserys era un hombre ambicioso, y eso fue lo que mató a Aemma.
Rhaenyra tenía dos años cuando perdió a su madre. Aemma tenía diecisiete cuando fue abierta como un vil animal para poder sacar de su vientre al heredero que su esposo quería. Viserys tenía veintidós cuando dió la orden que acabó con su esposa. Baelon no tenía ni un día cuando murió junto a su madre.
En una noche, Viserys lo perdió todo. Se quedó junto a los cadáveres de Aemma y Baelon mientras el dragón de su hermano, Caraxes, incineraba los cuerpos. Mientras los llantos de su hija inundaban sus oídos y desgarraban su alma, haciendo sangrar aún más su corazón que se ahogaba en la culpa.
Viserys se refugió en su hija, pero los ojos de Rhaenyra, tan parecidos a los de Aemma, lo atormentaban cada noche. Hubiera caído en una depresión si no fuese por la intervención de Alicent Hightower, a quien el consideraba su salvación.
Alicent estuvo junto a él en su peor momento. Durante las noches le leía libros como solía hacer con su abuelo, Jaehaerys, o simplemente se quedaba viéndolo mientras el trabajaba con madera y formaba su propia versión de la antigua Valyria.
Y cuando se cumplieron las seis lunas de duelo y el consejo le exigió una nueva esposa, supo inmediatamente a quién tomar. Alicent tenía todo lo que él necesitaba, excepto una cosa.
Ella parecía no querer a Rhaenyra.
Las pocas veces que las vió interactuar, Alicent ocultaba una cara de desagrado detrás de una sonrisa falsa, pero su lenguaje corporal incómodo la delataba. Era obvio que no quería estar cerca de Rhaenyra. Pero a Viserys no le importó, creyó ingenuamente que, al casarse y pasar más tiempo juntos, Alicent aprendería a quererla como si fuese su propia hija. No pretendía reemplazar a Aemma de ninguna forma, pero su hija necesitaba una figura materna presente en su vida.
Eso no sucedió. Alicent jamás se encariñó con Rhaenyra. Nunca la sostenía más de dos minutos, Rhaenyra pasó su infancia en los brazos de niñeras y nodrizas que se encargaban de ella, porque Viserys tampoco soportaba ver a la niña con los ojos de Aemma, el recordatorio viviente de la sangre en sus manos por su ambición y egoísmo.
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Danza Rota ━━ Rhaegon
FanfictionRhaenyra tenía dos años cuando su madre, Aemma, murió tratando de dar a luz a un heredero. Su padre se casó con Alicent Hightower poco después y a eso le siguió el nacimiento de su medio hermano; Aegon. Rhaenyra tenía tres cuando fue enviada al Nido...
