Hoy era mi primer día de clases en el Instituto. Estaba muuuuuuuy nerviosa. No sé ni por qué, ya que era mi último año.
Cuando me levanté, me estiré, y estuve unos minutos, mirando al piso, sin ganas de levantarme. Después de un tiempo, me dije a mí misma que me tenía que preparar ya. Me vestí, me lavé los dientes y bajé a desayunar...
-Buenos días papá- dije sin muchas ganas
-Hola hija, buenos días. ¿Cómo dormiste?
-Bien
-Que bueno... ¿Estás preparada para un último primer día en el Instituto?
-La verdad es que no
-Ay hija, siempre estás así el primer día de clases- dijo bromeando
-Es verdad- dije riendo- Sabes que no me gusta ir
-En fin... Vamos a desayunar ya
-Sí por favor, tengo hambre
Después de más o menos 20 minutos, terminé de desayunar. Subí a mi habitación a recoger mi mochila e irme. Me subí al coche de mi padre y nos fuimos.
-Papá, ¿a qué hora salió mamá al trabajo?- dije iniciando una conversación de camino al Insti
-Sobre las 6
-La misma hora de siempre- dije poniendo los ojos en blanco
-Sabes que prácticamente vivimos de su trabajo. Trabaja muy duro, por nosotros, por nuestro bien
-Es cierto, pero debería tomarse unas vacaciones. Trabaja casi 24 horas todos los días, y sin descanso
-Es verdad, pero sabes que yo casi no tengo clientes ya
-Lo sé, pero podrías trabajar en otra cosa
-¿Como qué?
-No sé que mencionarte ahora mismo. No se me ocurre nada
-¿Entonces?
-Cuando vuelva de la escuela, si quieres hablamos
-Perfecto
Ya había llegado a la escuela. Me había despedido de mi papá, casi con una mirada, que más bien era para que me llevara de vuelta a casa. No tenía ganas de dar clases, ver a los profesores, de nada en absoluto... Al final me tuve que quedar
Unos minutos antes de que sonara el timbre, en lo que conversaba con mi mejor amiga, ví a un chico que me llamó la atención. No lo conocía, no lo había visto nunca. ¿Quién sería?
-Jessica, ¿quién es él?- le dije a mi mejor amiga, señalando al chico con la cabeza
-Es nuevo. Es de nuestro año. Creo que también de nuestro grupo
-¿En serio?
-Sí
Me quedé mirándolo un rato. El chico era muy guapo y alto, quizás de un metro ochenta, de cabello castaño, de tez blanca y tenía un arete en una oreja. Era igual a uno que tenía yo en la oreja contraria. Además, parecía buena persona, así que decidí ir a intercambiar unas palabras
-Jessi, ahora vengo
-Pues dale y arrasa
-Ja ja ja, muy graciosa, pero igual lo intentaré- dije mientras me miraba el maquillaje
-Dale, dale
Caminé unos metros hasta llegar a él, mientras me arreglaba mi pelo castaño
-Hola- dije con una sonrisa
-Hola
-Tú debes de ser el chico nuevo. Me llamo Kim. Mucho gusto
-Igualmente. Yo soy Jacob
-Creo que estás en mi grupo- dije señalando el aula donde daríamos clases
-Sí. Bueno, o eso por lo menos me dijeron- bromeó
Hablamos un rato más hasta q sonó el timbre. Jessica solo me veía y asentía con la cabeza, como si estuviera orgullosa de mí. Había hablado con él 15 minutos y ya nos habíamos dado nuestros números. La verdad era que me caía muy bien.
A la hora de entrar a mi aula, fui directo a sentarme en una mesa con Jessica. Cuando me viré hacia mi izquierda tenía a Jacob en la mesa de al lado. Sonreí al verlo.
-Hola de nuevo- dije
-Hola. Mira que bien
-Sí
Ahí acabó nuestro corto intercambio de palabras, cuando de repente, el profesor entró. Él era nuestro maestro de Matemática desde que empezamos en el Insti. Se presentó, como todos los años
-Buenos días clase
-Buenos días profesor- dijimos todos a la vez
Mientras miraba a toda el aula, como hacia todos los años, el primer día, se dio cuenta de que había alguien nuevo. Lo miró fijamente, por lo que Jacob se dio cuenta automáticamente de que quería que se levantara.
-Mi nombre es Jacob Smith
-Yo soy el profesor Andrés. Te daré la asignatura de Matemática- dijo secamente, analizando a Jacob de arriba hacia abajo
-Mucho gusto
Espero unos segundos por respuesta. Nunca llegó, por lo que se sentó
No pasaron ni 5 minutos, cuando Jacob se inclinó un poco hacia su derecha para hablarme. Estaba segura de lo que me diría.
-Oye- empezó
-Dime
-Es un poco pesado el profesor ¿eh?
-Sí- asentí inmediatamente con la cabeza. El profesor era como una piedra en un zapato- nadie lo soporta, aunque llevamos años dando clases con él
El profesor se dio cuenta de que estábamos hablando y se dio vuelta al instante.
-Señorita Mitchell, silencio
-Disculpe profesor- dije poniendo los ojos en blanco sin que me viera
Volvió a darse vuelta al pizarrón. Cuando le hice una mueca de vómito a Jacob. Él me sonrió.
Habíamos dado todas las clases del día. Les propuse ir a por un café, a Jessica y a Jacob, pero ella solo soltó una excusa para que fuéramos los dos solos. Me sonrió antes de darse vuelta, mientras yo negaba con la cabeza
Al llegar a la cafetería que estaba cerca del Instituto, pedimos dos cafés.
Nos pusimos a conversar de todo, desde nuestros gustos hasta sobre nuestras familias. No nos dimos cuenta de que habían pasado dos horas media. Ya era un poco tarde.
-Deberíamos irnos, nos cogerá la oscuridad
-Tienes razón- me dijo él
-Siempre la tengo- dije sonriendo, mientras pedía la cuenta. Nos habíamos pedido unos dulces también
-Ya veo- dijo sonriéndome de vuelta
Ya saliendo del establecimiento, miré hacia todos lados, estaba un poco oscuro. Le hablé de hacia donde iba y su casa no estaba para nada lejos de la mía, pero teníamos que coger trenes distintos, así que nos fuimos juntos a la estación
Llegamos a la estación
-Adiós Jacob, duerme bien
-Igualmente
Se acabó mi día
