Podía verse una pequeña habitación, como si fuera una habitación para una sola persona, un solo sobreviviente, solo se veía a un hombre algo asustado, desesperado por intentar bloquear la única entrada y salida de aquel lugar, en dicho lugar, se encontraba una repisa, una mesa de noche, y una cama, nada cómoda cabe aclarar, eso en una esquina, en la otra esquina se encontraba la sección del baño, un simple retrete y un lavamanos, ambos algo sucios y como si nunca hubiesen conocido el agua.
Ese lugar era para sobrevivir con las necesidades más básicas, ya que dicho baño no tenía una regadera o un lugar exclusivo para el aseo, más adelante de dicha esquina de la habitación se encontraba una pequeña alacena de madera vieja y bastante desgastada con alimentos, dichos alimentos se veían nuevos como si el dueño hubiera ido por ellos hace no más de una semana.
Ese lugar parecía un búnker de supervivencia, y efectivamente lo era, paredes de concreto con una capa de metal algo desgastada y un poco oxidada, tal parecía que ese lugar no se pensaba usar en algún momento, y por ello su descuido. Y ahí se encontraba dicho hombre de unos 50 y tantos años, se encontraba algo alarmado pero más que nada preocupado y deteniendo la entrada al lugar, o mejor dicho, terminando de colocar todos los seguros que se necesitaban para tener bien sellado el lugar, sonidos de martillos y taladros se escuchaban alrededor del lugar como si alguien intentará entrar.
Algunas voces se oían, gritos, órdenes y voces que para el hombre le eran conocidas -¡dejanos entrar!- dijo una de las voces de afuera y que dicho hombre reconocía -¡púdrete!- decía aquel hombre con algo de dificultad por el esfuerzo por mantener la puerta bien sellada, en algún momento el hombre finalmente logró sellar la puerta con los seguros para mantenerlo vivo, cerrando por completo el búnker pero eso poco importo a los hombres de afuera quienes luchaban por entrar.
Más sonidos de martillos y taladros, voces y mucho ruido que para el hombre dentro del búnker apenas y se oía -¡es tu única oportunidad Benjamín, dejanos entrar!- decía un hombre fuera del búnker pero no recibió respuesta alguna -¡Debes entregarte Benjamín, es la única manera de salir de esta!- mientras el hombre decía eso unos ruidos dentro del búnker se hicieron presentes, ruidos apenas audibles para los hombres y mujeres de afuera -¡Espero no planees algo!, ¿¡entendiste!?- seguía diciendo el hombre sin recibir respuesta.
Benjamín ya en su desesperación tomó un martillo que se encontraba en la mesa de noche y con él, empezó a golpear la pared que se encontraba al otro lado de la puerta, como si intentará crear una nueva salida, Benjamín golpeaba y golpeaba y apenas lograba hacerle unas pequeñas grietas a la pared, entonces habló -¡no me atraparás con vida imbécil!- dijo para seguir golpeando la pared, Benjamín sabía porque iban por él, sabía que había cometido varios errores, dichos errores que la gente que lo buscaba no le perdonaría, solo quedaba una salida y Benjamín lo sabía perfectamente.
Se acercó a la mesa que estaba cerca de la cama y abrió uno de sus cajones sacando así un arma. A su vez fuera del búnker intentaron abrir la puerta, pues era inútil abrir el búnker desde una de las paredes, intentaron golpear la puerta con los martillos y esta apenas cedía a mostrar leves abolladuras a causa de los golpes -carajo- dijo el hombre a cargo de la misión -tenemos que entrar ahora, no puedo esperar más- dijo el hombre enojado y con impotencia al no poder abrir el búnker -señor- dijo una voz femenina -podemos llamar a la artillería pesada..- no pudo continuar debido a que fué interrumpida por el hombre -es algo difícil desde este lugar, estamos bajo tierra además, es un espacio algo reducido para utilizar una máquina- dijo el hombre enfrentando la idea de la mujer como si este esperara que la mujer tuviera una mejor idea -podemos utilizar un perforador- dijo la mujer convencida de que al hombre le agradaría la idea -adelante- fue lo único que dijo el hombre, la mujer sonrió y empezó a poner manos a la obra para poder conseguir el perforador.
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luz de esperanza. La ciudad de mármol
Ciencia FicciónAño 2130, una compañía intentaba buscar una cura para las enfermedades mortales, nadie sabe que pasó pero algo salió mal, al mismo tiempo, unas extrañas criaturas surgen de las sombras para causar estragos a la ciudad y sin querer, al mundo. Garvey...
