Prologo

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1957

—Sonríe Beomgyu— elevó lo suficiente la voz para que le escuchara. Taehyun miro con encanto el rostro del menor, cada uno de sus rasgos eran preciosos a sus ojos, podía mirarlo todos los días y nunca se cansaría.

Beomgyu estaba distraído, sentado al lado de todas las flores, reaccionó a las palabras y sonrió con timidez, mirando al foco de la cámara que sostenía Tae.

La suave brisa revolvía levemente el cabello de ambos adolescentes, todo podía ser perfecto, solo ellos dos, compartiendo su tiempo, mirándose con cariño, dejando de lado sus pesares para enfocarse solo en ellos mismos.

El mayor tomo algunas fotos, y todas enfocaban a Beomgyu, diferentes ángulos y expresiones, pero siempre la misma persona. No era un profesional ni mucho menos, pero quería capturar esos momentos.

Parecía un sueño, o como uno de tantos poemas de amor que llegó a leer para el menor, describían exactamente lo que sentía, en algún momento llegó a aborrecer esas palabras cursis, porque pensó que nunca llegaría a experimentarlo cuando terminó su anterior relación.

En esos momentos su corazón latía por alguien, aquel sentimiento no se comparaba con ninguno otro, era especial, y más cuando sabía que era recíproco.

Taehyun miró unos segundos los rosados labios del menor, para después tomar una foto de ellos, la cámara bajo unos centímetros hasta enfocar sus manos, las cuales manipulaban delicadamente una flor.

Movió un poco la cámara para observar los delgados brazos de Beomgyu, que eran adornados con moretones de diferentes tamaños y colores, en él se veían bonitos, llegando a dibujar flores sobre ellos, comparándolos con las violetas.

Presionó el botón para tomar otra fotografía.

Bajó la cámara un momento para ir con Beomgyu, que no estaba a más de tres metros de distancia.

—¿Me veo bien en la foto? —pregunto cuando tuvo al mayor de cuclillas a su lado. Sabía que llevaba unos minutos fotografiando el entorno.

—Te ves perfecto, muy bonito— Taehyun le miró con la sonrisa más bonita que pudo ofrecer.

Las mejillas del menor se tornaron de un color carmesí, bajó la cabeza para comenzar a jugar con el dobladillo de sus pantalones, siempre tenía la misma reacción, las palabras del mayor causaban el mismo efecto como cuando las escucho por primera vez.

Taehyun deseaba que aquello fuera eterno, no quería compartir su tiempo ni palabras con nadie más. Aunque muy en el fondo de su corazón, tenía miedo de perder la razón que lo hizo creer en el amor. Estaba preocupado por el futuro, por lo que podía llegar a suceder.

Flores de óleo | TaegyuStories to obsess over. Discover now