PRÓLOGO

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Seoul, 10:35 pm en la sala de mi casa...

- Ya déjenme en paz de una vez!! Es todo el tiempo molestándome por todo!!!- le gritaba llena de rabia a mi padre.

-No sabes hacer nada. Eres una inútil!!- decía él a pocos centímetros de mi cara, tenía un aliento a alcohol fatal.

-Hubieras tenido otra hija o simplemente no hubieras tenido ninguna. Estoy completamente llena de moretones por tu culpa. No haces más nada que emborracharte y pegarme todo el tiempo cuando algo te molesta- la rabia que tenía hacia él en ese momento se me notaba hasta en los dientes. Siempre que se emborrachaba se descargaba conmigo.

-Respétame mocosa de mierda!!-

Hecha la mano a un lado y agarra lo primero que encuentra, lo cual es un jarrón de porcelana que se encontraba en la mesita que estaba junto al sofá.

Lo lanza, intento ser más rápida que el y esquivarlo pero no lo logro. El jarrón impacta contra mi y logra hacerme un leve corte en la cara.

-Eres un borracho de mierda!!- digo con lágrimas en los ojos por toda la rabia contenida. La cortada me dolía, pero eso era lo de menos.- siempre bebiendo y gastando el dinero en porquerías. Ojalá mamá estuviera aquí- intentaba hablar lo mejor que podía, pero las lágrimas que estaban suprimidas y el nudo que se me había hecho en la garganta me lo prohibieron.

-Pues tu madre ya no está. - espeta una sonrisa amarga- Y me alegro muchísimo de que ya no esté, - dijo mientras apretaba los puños todavía con esa sonrisa en la cara. - Esa era otra buena para nada como tú- se dio media vuelta subiendo por las escaleras dirigiéndose a su cuarto.

Yo no tardo y subo también. Entro a mi cuarto y le doy un azote a la puerta deseando acabar con mi vida ahí mismo. - A veces no quisiera haber nacido y así este infierno que tengo por vida nunca hubiera empezado. Si tan solo mamá no hubiera abandonado como lo hizo, nada de esto estuviera pasando.

Me acuesto en la cama con mis peluches Patricio Estrella y Bob el minion. Me los había regalado mi abuela y eran mis peluches favoritos. A los segundos, Sasha, mi golden retriever, sube a mi cama y se pega a mí mientras acaricio su suave pelaje dorado.

-Ay Sasha. - le decía mientras ella movía la cola- Las únicas que me entienden son tu, Kira y Kim. Mi vida es tan difícil.- sonrío con algo de tristeza.- Ugh! Mañana hay que ir a ese tormento llamado escuela. Lo único bueno es que Kim estará ahí. Mejor voy a dormir, ya tengo bastante ojeras. Buenas noches Sasha.

Bueno, mi nombre es Raven Wood, tengo 18 años y vivo en Seoul, Corea del Sur hace 13. Mi padre es coreano y mi madre francesa, teníamos una posición bastante acomodada gracias a que mi papá manejaba una empresa de bienes raíces y mi mamá era diseñadora de modas. Mi vida era genial desde que nací en París hasta los cuatro años. A los cinco mi abuela murió de un tumor cerebral y mi padre entró en depresión así que volvimos a Corea.

Un año después mi vida empezó a decaer aún más. Mi madre a los meses de llegar a Seoul empezó a discutir con mi padre por culpa del alcohol que esté empezaba a consumir por la depresión y por muchas otras cosas, a veces hasta sin sentido. Un día mi padre llegaba del trabajo, me dió un beso y subió a su cuarto, al abrir la puerta encontró a mi madre engañándolo con otro hombre, ya no se amaban como antes, o al menos mi madre ya no amaba a mi padre como antes.

Después del escándalo y la traición, mi madre se fue y nos abandonó, jamás volvió. Mi padre por su parte iba a trabajar cuando quería, se emborrachaba de vez en cuando cuando le daba la depresión. Llegaba a la casa y si había algo que no le gustara y le molestara en lo más mínimo, me golpeaba, me gritaba, me maltrataba y yo, niña de 6 años al fin, no hacía nada, solo lloraba y me preguntaba por qué mi vida tenía que ser de esa manera.

Ese mismo año conocí a una niña de mi edad, Lee Kim, ella también estudiaba en la Escuela Nacional de Artes de Seoul junto conmigo y vivía en la casa contigua a la mía, nos volvimos muy cercanas. Su situación era parecida a la mía. Su madre había muerto de cáncer pulmonar y pocos días después conoció a su ahora madrastra la cual es una drogadicta que abusaba de ella y logró arrastrar al padre de Kim quien no le importaba en lo más mínimo su hija de 6 años. Ella y yo teníamos mucho en común por lo que nos fue muy fácil hacernos muy amigas. Teníamos casi los mismos gustos, el mismo sentido del humor y un amor inmenso por los animales y la comida. Siempre estábamos juntas. Nuestros padres también se sentaban juntos de vez en cuando para gastar su dinero en bebidas y droga. A una cuadra de las casa había un bosquecito donde había una casa del árbol hermosa con una escalera en espiral alededor de este. La hicimos nuestra ya que nadie nunca estaba allí. La decoramos a nuestro modo con el dinero que ganábamos en nuestras actividades de baile y en la cafetería en la que trabajábamos a medio tiempo, e íbamos allí cuando queríamos estar lejos de los problemas que nos causaban nuestos padres. La verdad no éramos muy sociables. Nuestro carácter un poco frío y fuerte tampoco nos ayudaba. Nos volvimos algo solitarias y siempre tratábamos hablar lo necesario y estar lejos de las personas para evitar problemas. Aquí comienza nuestra historia.....

Bueno, nunca he escrito un fanfic antes y no se como lo estoy desarrollando. (igual creo que escribí un prólogo un poco largo) espero que alguien pueda leer esta historia y decirme como les va pareciendo. ☺️
Demon kisses.

Loving a Demon Stories to obsess over. Discover now