Desde muy joven me fuí de casa para perseguir mis sueños, siempre quise ser un gran actor, por lo que dejé a mi familia en México para venir a vivir a Mónaco, sin recursos y con unos cuantos papeles intenté ingresar a una universidad que me ofreciera lo necesario para comenzar a prosperar en el mundo del cine. No lo logré pues todos me cerraban las puertas,me rechazaban las solicitudes, nadie me apoyó, a pesar de tener talento todos me despreciaban por ser mexicano y no ser de una familia reconocida; pero tal vez era porque el destino tenía otros planes para mí. Soy Sergio "Checo" Pérez, y esta es la pequeña historia de cómo terminé siendo el wag del campeón mundial de fórmula uno.
Al ver que no tenía más oportunidades para estudiar, decidí rendirme y regresar a mi ciudad, tal vez ahí encontraría algún trabajo que se adecuara a mis capacidades. Mis padres siempre me dijeron que empezar en mi mismo país era lo mejor, ir escalón por escalón, pero no hice caso, gasté todos mis ahorros en el viaje a Europa para nada.
Pero había un problema, ya no tenía el dinero suficiente para un boleto de avión, no me quedó de otra que ponerme a trabajar. Fué más complicado encontrar un lugar donde dormir, pasé alrededor de dos semanas durmiendo en las calles; en un golpe de suerte encontré un hostal en el que podías adentrarte sin ningún costo.
Cada día salía buscando trabajo, al ver que no tenía experiencia no me contrataban, hasta que una noche entré a una cafetería decidido a gastar el poco dinero que me quedaba en un chocolate caliente para el frío que inundaba las calles.
No me fijé que aquel lugar era exclusivamente para gente de dinero, ingresé con mi ropa algo arrugada y mi cabello alborotado, iba a sentarme en la barra cuando un hombre grande y con bigote me tomó del cuello de la camisa y me arrastró a la cocina.
—¡¿Qué haces ahí?! —Dijo con un tono molesto, llamando la atención de algunos clientes—. Ponte a trabajar, solo das una mala impresión.
—Pe...pero yo no trabajo aquí —traté de soltarme de su agarre.
—Pues ahora lo haces, toma un uniforme del armario y atiende a los clientes, si vuelves a hacer algo como esto ahora si te irás despidiendo de tu puesto —quedé en shock por unos instantes hasta que mi mente reaccionó y me di cuenta de que ahora tenía un trabajo e hice lo que me ordenaron.
Días después me enteré de que en realidad un empleado había renunciado y el gerente salió detrás de él, pero vaya sorpresa, ese hombre no conocía al chico y creyó que era yo por mi aspecto. Me contaron que era un tipo arrogante al que le importaba únicamente el dinero, por eso nadie lo aguantaba.
Me mantuve ahí por varios meses, logré juntar un dinero y rentar un pequeño departamento que se ajustaba a mis necesidades, tenía una cama, una cocina y un baño sin contar que estaba cerca de la cafetería, mis compañeros eran bastante agradables. Me comuniqué con mis padres, les mentí diciendo que había logrado entrar a una escuela de primera, que no se preocuparan por el dinero porque entre becado. Era una manera de ganar tiempo.
Aún no olvidaba por qué estaba ahí, pero poco a poco mi sueño se iba esfumando conforme pasaban los días. Intenté unas cuantas veces más enviar mis solicitudes pero nada. Aún así mi vida comenzó a ser más llevadera. Mi trabajo era preparar y servir los cafés a los clientes, aprendo rápido así que no fue problema acostumbrarme a la presión del puesto, también tenía que asegurarme de que mis compañeros hicieran bien su trabajo, era cansado atender a varias personas dado que la cafetería era muy concurrida y casi siempre acudían celebridades, aunque la política de la empresa no nos permitía pedir tan siquiera un autógrafo.
Era diciembre y como cada invierno las temperaturas bajaban, los negocios comenzaban a poner sus decoraciones navideñas y las ventas en la cafetería aumentaban. Estaba colocando algunas pegatinas en el cristal del mostrador cuando la campana sonó, me giré y vi a un hombre alto, fornido, bien vestido con un abrigo marrón, era rubio, sus ojos azules eran los que más resaltaban. Iba acompañado de una niña que no se parecía a él para nada, tomaron asiento en una mesa con vista a la ventana.
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Wag
FanfictionLa pequeña y peculiar historia de cómo Sergio llegó a ser WAG. Avisos: -Contenido +18 -AU
