Bajo despacio las escaleras de caracol que dan a la sala de Star de nuestra casa.
Llevaba más de dos horas en mi habitación tratando de buscar el vestido adecuado, no sabía que elegir entre la multitud sin usar, que alberga mi armario, por lo que gasto mucho más tiempo de lo usual, mi padre me había dicho de último momento, cuando llegue de la universidad hecha todo un desastre, que tendríamos una cena sencilla y familiar, para recibir a su nuevo socio capitalista, me impresionó que lo llevará a casa tan pronto y más aún sin conocerlo, por lo que creí que sería alguien demasiado importante y era mejor estar bien presentada.
Opte por usar un vestido entallado negro de encaje, sin mangas pero de cuello alto y clásico hasta la rodilla, llevo el cabello recogido en una coleta alta que despeja mis brazos y mi rostro, así me veré más alta y más elegante y unos zapatos estileto de color rojo oscuro opaco, no llevo ninguna joya, creo que es innecesario estando en casa, y me maquillo los ojos de color humo, resaltando su color claro y el labial rojo mate a juego con mis zapatos. Me di un vistazo en el espejo de pared antes de salir de mi amada habitación y me agrada mi imagen, sencilla pero acordé al momento.
He tardado demasiado, pero no llevo prisa, de igual manera, en esta casa no se empieza a cenar hasta que estemos completos y mi padre ya está en el comedor con su invitado, de seguro hablando de negocios, proyectos, expansión, hablando con pasión de su empresa, esa que le ha costado años el posicionar en el mercado y que ahora es el motivo permanente de su sonrisa orgullosa ya que se consolidó con mucho sacrificio de su parte, en uno de los mejores rankings.
Mi hermano Eduardo, que es el mayor de los dos, por cuatro años de diferencia, estudio arquitectura en la mejor universidad publica del país, debo reconocerle que ingreso con méritos propios, su sueño es el prepararse para asumir el timón de la empresa familiar una vez que mi padre se retire, por ahora se encuentra en el exterior, haciendo su maestría en construcciones civiles, no vendrá hasta la navidad, pero estoy segura que está noche también será el tema más importante de nuestra conversación, pues es el segundo motivo de orgullo de mi padre.
Mi madre, enfermo hace dos años. Ella era la fiscal designada por el gobierno para lograr la condena de un delincuente muy peligroso. Se encontraban en la audiencia judicial de acusación, siempre fue muy perfeccionista, decidió llegar hasta su límite personal y profesional para ganar el caso y enviar al acusado a prisión, lo que conllevó a que el trasnocho, las madrugadas y la falta de alimentacion adecuada, sumada al exceso de adrenalina que desarrollo en su investigación y en el momento mismo de intervenir ante el juez, a sufrir una desconexión física y mentalmente del mundo real, lo que perduró por un largo periodo de tiempo, fue como un especie de estado de coma en vida y eso le sucedió precisamente cuando el juez estaba leyendo el fallo a favor del estado acusador, dándole una victoria más a mi madre, quien no alcanzo a disfrutarla, ya que quedó paralizada en medio de la sala y traslada minutos después al hospital más cercano. Esa situación puso a mi padre en jaque y a la familia sumida en una profunda tristeza, lo que nos llevó a decidir que ella no trabajará más y se quedará en casa.
Ahora mi madre, es una mujer muy diferente, no ha perdido su hermosura y elegancia, su recuperación ha Sido lenta, pero positiva, cambio su escritorio y el innumerable Grupo de documentos públicos, por las rosas del jardín que cuida día a día con esmero, por ejercitar la memoria y el lenguaje con terapias y medicamentos especiales, está poniendo en práctica una infinidad de recetas culinarias, se encarga de nuestra casa en la redecoración, el aseo y contemplar a mi padre con ternura. Habla poco, Lee mucho y nos ama con locura, tanto o más del amor que nosotros sentimos por ella. El estrés es un asesino peligroso y silencioso, que amenazó con separarnos y hoy en día puedo decir que tener a mi madre, es un milagro divino.
Muchos dicen que me parezco a ella física e intelectualmente, y que mi hermano es el vivo retrato de mi padre. Quizás sea verdad, pero cada uno de nosotros ha formado su personalidad de manera tal, que no somos los mismos vasos.
Dobló la esquina del salón y prosigo mi camino hacia el comedor, dónde puedo sentir las voces de mis padres charlando amenamente, con nuestro invitado, estoy rogando para que está cena "sencilla" no se extienda mucho, ya que el día de mañana debo levantarme muy temprano, a primera hora, debo estar en consulta y cuando digo a primera hora, es aún cuando no ha salido el sol. Entre mis prácticas en el hospital general y la terminación de las clases del último año en la facultad de medicina a la cual asisto también por merito propio, debo reconocer que me siento exausta, que mi único deseo es ivernar en mi habitación y que las reuniones sociales, así sean en mi propia casa, no son de mi total agrado.
Mi padre no estuvo de acuerdo con la elección de mi carrera y a mi madre no le importo mucho que digamos, pero me han apoyado y es algo que me alegra, ya que sus esperanzas también estaban en que ingresará a estudiar finanzas o algo parecido para ser parte del corporativo empresarial de la familia, pero mi vocación fallo totalmente por ese lado, la medicina siempre me llamo la atención y ahora que estoy a punto de terminar mis clases y mis prácticas generales, me siento mucho más apasionada con lo que estudio y enfrento cada día en el hospital y estoy plenamente decidida a especializarme en el campo de la neurocirugía, el susto que nos dió mi madre, encendió el sentimiento de seguir una especialización en esa materia, quiero ayudarla a ella y a muchas mujeres que hacen parte de la estadística médica que aún no tienen solución.
Mis tacones resuenan en el mármol del piso que refleja mi sombra y se que los presentes se han dado cuenta de mi llegada, porque han decidió cesar su conversación, mi padre está de espaldas y mi madre a su lado, por lo que ellos tapan a nuestro invitado de cierta manera. Decido intervenir y saludar:
- Buenas noches, disculpen mi tardanza, ya saben, esto de los estudios y las prácticas universitarias, me tienen un poco copada del tiempo, pero si era por mi la demora, ya podemos cenar ....
Todos se giran a mirarme, mis padres con sus copas de vino en la mano y sus sonrisas se acercan a mi para darme un abrazo y un beso y es ahí donde aparece a mi vista el invitado de mi padre ....
Decir que mi corazón tiene una arritmia, sería mentir... El hombre que se encuentra de frente a mi, no creo posible decir que sea real.....
