Después de un millón de siglos aparezco nuevamente, pero yolo
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Volví a aquel lugar que me traía mucha nostalgia: Los columpios del parque frente mi escuela. Allí dnde había hecho mi primer y único amigo. Odiaba ese hecho. Aunque podría decirse que Hitsu también es mi amigo, (Y único, por lo que se sabe) Me senté en aquel asiento el cual estaba sostenido por una larga cadena mientras miraba el cielo azul cubierto por varias nuebes a la vista. No habían niños a la vista, no había un alma cerca... Cuando de pronto escucho una voz ronca pero a la vez dedicada pronunciar tres veces mi nombre como si fuera una invocación, me dlevanto del columpio dándome la vuelta para ver a Johan de pie justo a mi frente.
- Te he estado observando últimamente, Alice. -Sonrió.
- Ya ni saludas, ¿Verdad? -Bromeé.
- ¡Hola! ¡Cuánto tiempo! - Rió.
También me reí.
- ¿Pasó algo? - Fruncí el ceño. Era la segunda vez que interactuaba con este chico y la verdad es que parecíamos viejos amigos.
- Algo no está pasando, y ese es el problema. - Sus mejillas de pronto se tornaron rojas.
- Johan...
De pronto se me acercó lentamente mientras me tomaba de los brazos. Mis mejillas estaban completamente rojas.
- Tres malditos años, Alice, Tres malditos años... - Dijo mientras bajaba la cabeza.
- ¿Huh? - Fruncí el ceño.
- ¿Sabes que es estar enamorado por tres años de una persona pero no decirlo? No admitirlo... bueno... - Desvió la mirada.
- N-n-no...
Me apegó a él y me acarició con sutileza la mejilla. Mis brazos empezaban a temblar y mis piernas a tambalear. Me tenía básicamente acorralada en su mundo. Y con un movimiento acercó su rostro con el mío mientras me besaba con ternura y pasión. Quedé en estado de shock. Lo único que pude hacer fue seguirle su juego. De pronto el rostro de Hitsu apareció en mi mente y me aparté instantáneamente de él.
- Lo siento... - Bajé la cabeza. - Estoy con alguien más...
- No juegues conmigo - Sonrió.
- Lo digo en serio... - Lo miré a los ojos.
Él simplemente se me quedó atónito por lo que le había dicho. En serio no se lo creía. De pronto escucho y veo a lo lejos el auto de mi padre el cual tocaba la bocina.
- Lo lamento... -Dije mientras me dirigía donde mi padre.
Creo que empezaba a sentirme mal por aquel chico, ya tenía a Hitsu en mi vida. Y espero a que nunca se vaya.
Me dió de pronto un escalofrío el cual me recorría toda la columna: mal presentimiento, puede decirse. Aunque no le presté tanta atención a eso y me subí al auto sin hacer algún comentario al respecto de lo sucedido. La primera impresión que tuve fue la de encontrar a Hitsu en el auto, me quedé un poco sorprendida y sonreí a este hecho. Era un gran progreso.
- Es interesante el hecho de que aún sigas visitando el parque, Alice - Sonrió Hitsu.
- ¿Aún? - Fruncí el ceño.
- Y dime... ¿Aún no pierdes las esperanzas de reencontrarte con aquel niño con quien te la pasabas tanto?
- ¿Cómo es que lo sabes? - Me sorpendí.
- Porque yo soy el niño de los ojos color caca - Se rió.
Las lágrimas empezaron a salir de mis ojos mientras que le daba un fuerte abrazo a Hitsu.
- ¿Por qué nunca me lo dijiste? - Sonreí.
- Esperaba el momento adecuado - concluyó.
Le golpeé amistosamente el hombro por no habermelo dicho.
Mi padre de pronto empezó a hacer de este un momento gracioso mientras decía sarcásticamente que esta era la mejor escena de toda la vida, que nuestra historia era mejor que la del Titanic y que la de cualquier película o libro de amor. Hitsu y yo nos reímos a carcajadas mientras decíamos que nuestras vidas eran demasiado aburridas y que si ganaríamos el premio a la peor historia de amor de los tiempos. Aunque era la verdad más graciosa que pueda pasar, Hitsu y yo apenas es que estábamos construyendo nuestra historia de amor.
Supongo que es el comienzo... ¿O el final? Desarrollo... Medio tiempo... Bueno, algo estaba empezando a inicar, pero a la vez a... ¿Expresarse? En fin, sabíamos muy bien que era un gran paso el hecho de que ya nos hayamos conocido antes.
De pronto, cuando mi padre se bajó del auto para llenarle el tanque Hitsu se volteó a verme con una expresión lo suficientemente seria como para matar a alguien. Sin exagerar.
- ¿Sucede algo? - Fruncí el ceño.
- Es interesante lo que diré, ya que estoy seguro de que habrá una charla muy larga acerca de esto ya que te sabes completamente el tema. Podrás llamarme celoso si quieres, pero no te imaginas que tan celoso soy.
- ¿El punto es...?
- Bien, tienes prisa de saber qué es. Así que lo diré: ¿Qué es lo que sabes de la vida de Johan Cala?
- Casi nada... No le hablo mucho ¿Por qué la pregunta?
- ¿Y por qué se estaban besando como si se conocieran más que nada hace rato?
Me quedé un minuto en silencio. Y de un momento a otro mi padre entró haciendo que aquel silencio incómodo se extendiese por todo el recorrido hasta que llegamos a casa. Ni Hitsu ni yo nos atrevimos a mirarnos a la cara.
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El Chico De Aquella Parada.
RomanceSi te dieran una mano en la cual apoyarte, ¿Te sostendrías? Si de pronto una luz guiara tu camino, ¿Te dejaras llevas? Alice, es una chica la cual tiene unos grandes obstáculos que pasar, lazos que arreglar, cosas que componer y reparar. Y todo gra...
