El ruido de las olas golpeando el agua y la arena en el profundo silencio de toda la costa era un sonido precioso, acompañado del clima templado y la luz de la Luna entrando por la ventana de un joven con nula capacidad de conciliarlo y múltiples problemas de sueño, no es que fuera hiperactivo, claramente estaba cansado y desgastado, pero simplemente no podía dormir, y esto era algo ya habitual. Cómo cada noche con la misma rutina se levantó de su cama y camino a la planta baja de su hogar, se dirigió a la cocina y prendió su cafetera, intentando hacer el menor ruido posible. En medio del poco ruido del mar comenzó a distinguir una voz, al principio era casi inaudible, después se escuchaba clara, no sólo eso, era suave, melodiosa, como la de un angel, pero por más bella que fuera, emanaba una vibra extraña, misteriosa y... Peligrosa, era increíble que a esas horas alguna chica estuviera en el mar, cantando esas hermosas melodías, más cuando la marea subía. El miedo lo invadió y rápidamente apagó el electrodoméstico, de la misma forma subió a su habitación y, casi pareció un milagro, pero en cuestión de minutos pudo dormir sin alguna interferencia.
