Triste Realidad

6 0 0
                                        

Rin-Rin

El molesto sonido de aquel timbre me hace despertar de ese esplendido sueño. Es la señal para que todos los alumnos se levanten de sus asientos y corran como gacelas huyendo de un hambriento león.

-Y recuerden que la próxima semana es la prueba del libro. -Anuncia la maestra en vano al ver como los alumnos van rápidamente a la salida.

Levanto mi cabeza del pupitre para pasar mis manos por mi cara y lograr despertar completamente, funciona, pero al ajustar mi visión, veo el rostro enfadado de la maestra en mi dirección.

-Rivera, acérquese a mi escritorio. -Exige en tono molesto, a lo que me levanto y tomo mi mochila.

Me dirijo al escritorio mientras observo como quedan unos cinco estudiantes todavía guardando sus cosas, entre ellas, mi mejor amiga, Laura, quién me da una rápida mirada de lástima.

-¿Cuatro?, ¿Cinco? Dime cuantas veces te he llamado la atención por lo mismo. -Pregunta al instante en que estoy frente a ella. -Contesta.

-Esta es la sexta vez. -Soy honesto con ella aunque igualmente desvío la mirada de su arrugada cara y jugueteo con mis manos detrás de la espalda.

-Ves, esta sería la sexta anotación al libro. -Me mira decepcionada. -Entiendo que mis clases no son entretenidas y están en un horario del cuál lo único que quieren es irse a casa, pero solo pido un mínimo de respeto a mi y sobretodo a tu madre que paga para que tengas una buena educación. -Finaliza su sermón.

Simplemente agacho la cabeza ante esto último, no somos clase baja ni nada por el estilo, solo somos una pequeña familia de clase media; siendo mi madre la proveedora de la casa, en realidad, de todo en general y sé que ella se esfuerza demasiado para que a mi no me falte nada, realmente le agradezco por todo lo que hace para mi bien estar. Al ver que no digo nada y sigo jugueteando con mis manos, la maestra decide tomar la palabra.

-Tendré que llamar a tu apoderado para hablar sobre esto.

-Son las pastillas nuevas, me hacen estar más somnoliento durante el día. -Le recuerdo sobre mi situación actual.

-Sé lo de tu tratamiento, pero no justifica que te estés durmiendo en mi clase. -Alega. -De igual forma, le enviaré un correo para hablar con tu madre sobre el asunto. Se puede retirar Rivera.

-Vale, que tenga buena tarde, Miss Claudia. -Sin más que decir, me despido y me dirijo a la salida, en donde esta Laura esperándome.

Al estar cerca me da una sonrisa comprensiva, a la que no respondo y sigo mi camino junto a ella a la reja de establecimiento; en el pasillo del segundo piso solo están unos pocos estudiantes, profesores con sus maletines y las señoras del aseo que entran a las salas, llegamos a las escaleras que bajamos en completo silencio, solo el ruido de nuestro alrededor nos acompaña, al avanzar por la cancha de cemento, Laura decide hablar.

-Fue muy terrible el regaño? -Pregunta.

-No, solo que va a llamar a mi madre y ya. -Respondo a secas.

Un par de minutos de silencio pasan entre nosotros mientras seguimos caminando hacía la reja.

-Estás enojado conmigo? -Detiene su paso, quedándose un poco atrás.

Me detengo y cierro los ojos con cansancio para luego darme la vuelta mientras los abro, listo para una conversación que esperaba hacer en otro momento o nunca, pero me equivoque nuevamente.

-No. -Me voy acercando a ella hasta estar a una distancia prudente. -Estoy enojado conmigo mismo. Disculpa si te hice saber lo contrario, pero estate tranquila que ya se me pasará. -Trato de darle un cierre rápido ya que realmente no quiero hablar de esto ahora.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Nov 05, 2023 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Destino Aleatorio Donde viven las historias. Descúbrelo ahora