Hace 8 años
Aquella mañana, el jardín estaba lleno de niños que corrían de un lado a otro. Algunos jugaban entre ellos; otros se aferraban a sus padres, sin querer separarse de ellos.
Entre ellos estaba Ann, una niña de cuatro años que caminaba junto a su madre, Alicia, de veintisiete.
Ann llevaba su pequeño bolso entre las manos y observaba el lugar en silencio. Todo le parecía nuevo: las caras, las voces, el lugar.
Cuando llegaron a la entrada, disminuyó el paso hasta detenerse.
Luego se escondió parcialmente detrás de Alicia.
Alicia lo notó y se agachó frente a ella.
Alicia: Bueno, mi niña... ya llegamos. Tu primer día de escuela.
Ann bajó la mirada y apretó las correas de su bolso.
Ann: No quiero, mami...
Alicia le acomodó suavemente un mechón de cabello.
Alicia: Ay, mi amor... tranquila. No tienes nada que temer. Vas a estar muy segura aquí.
Ann levantó apenas la mirada.
Alicia: Además, vas a jugar con plastilina, vas a dibujar... y quién sabe, quizá conozcas a algún amiguito.
Ann volvió la vista hacia el patio.
Varios niños jugaban mientras otros se despedían de sus padres. Algunos parecían emocionados; otros también tenían dificultades para separarse.
Alicia señaló discretamente hacia dos niños que acababan de llegar acompañados por su madre.
Alicia: Mira. Ellos también están entrando por primera vez. No eres la única que está nerviosa.
Ann siguió la dirección de su dedo.
Uno de los niños estaba tranquilo.
El otro, en cambio, no se separaba de su madre.
Ann se quedó observándolo unos segundos.
Alicia sonrió.
Ann no respondió, pero su mirada permaneció sobre el niño.
Mientras tanto...
A pocos metros de allí, Marta, una joven de diecinueve años, intentaba avanzar hacia la entrada mientras su hijo de cuatro años, Freddy, se aferraba con todas sus fuerzas a su ropa.
Marta: Vamos, Freddy. Suéltame ya. Me estás arrugando toda la ropa.
Freddy negó con la cabeza.
Freddy: No, mami... ¡no me dejes!
Marta soltó un suspiro.
Marta: Por Dios, Freddy... no empieces con tus berrinches otra vez.
Freddy miró hacia la entrada.
Algunos niños ya jugaban como si nada.
Freddy: Pero no quiero...
Se quedó callado un momento.
Volvió a mirar el edificio y tragó saliva.
Freddy: ¿Y si hay un monstruo...?
Antes de que pudiera continuar, su hermano gemelo habló.
Fred: Ya cállate, bebé llorón. Eres un tonto.
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La Promesa de la Infancia (Freddy x Chica Ann)
FanfictionAclaracion: Esta historia no va tener la originalidad de la serie Fnafhs ,solo investigue sobre las personajes nada mas y también sobre los capítulos en varios foros y wiki famdon por supuesto ,así que lo hare moldeándolos a mi manera todo lo que i...
