1.

19 2 3
                                        

" Diamonds turn to puddles,
no one's feeling what I'm feeling.
Violence in the darkness,
are you seeing what I'm seeing?
I was going fifty rounds of uppercuts,
I'm bleeding.
I swear to God,
no one's feeling what I'm feeling. "

⋆ ⋆ ⋆

Esa tarde las gotas de agua caían fuertemente contra el pavimento de las calles, y me arrepentí profundamente de mi estúpida idea, resguardándome en una pequeña tienda de antigüedades. Miré mi reloj de muñeca y me pregunté si alguien se daría cuenta de que no estaba en casa. Si a alguien si quiera le importaría.

La lluvia se compadeció de mí, permitiéndome llegar a mi destino sin empaparme por completo. De verdad, ni siquiera mi ropa estaba bien planeada para este clima.

Finalmente llegué a mi café favorito, dispuesta a tomar algo y pasar tanto tiempo como me sea posible en ese lugar, con tal de poder escapar de esa casa. Entre mis pensamientos, repaso mis pertenencias, rogando por no haber dejado mi billetera.

Me detengo un segundo y abro mi mochila para revisar, no querría tener que volver. Mi cabeza logra distraerse lo suficiente en búsqueda de mis cosas, preguntándome por qué llevo tantas estupideces: un libro, audífonos, ¿Un suéter extra? Un lápiz, un cargador, ¿Por qué tengo un encendedor? Me pierdo por unos minutos, estática en media acera y buscando a ciegas, causando que una persona choque conmigo.

O chocando con alguien más, es lo mismo. Sostengo mi mochila con fuerza pero, antes de darme cuenta, y a pesar de mis reflejos, el vaso de cartón del pobre chico estaba tirado en el suelo; el líquido oscuro desparramado y la camiseta del extraño que, ahora, cuenta con una mancha la cual no hace más que crecer, hace que me sienta mal.

-Mierda, ¡Lo siento muchísimo! -me alcanzo a disculpar, sintiéndome aun peor mientras veía el desastre causado, él se miraba la camiseta con algo de tristeza, o al menos eso parecía.

-Está bien -me responde, levantando la mirada-. Estaba distraído, debí mirar por dónde iba.

-No, de verdad perdóname. -suelto una risa, que suena más a nervios que a cualquier otra cosa. Y me siento patética por eso. Su camiseta blanca de los Sex Pistols ahora contaba con una mancha oscura, debido al café que cayó sobre él- ¿Estás bien? ¿Te quemaste?

-Oh, no, estoy bien, gracias. -me regala una sonrisa débil- No estaba tan caliente, pero espero que la mancha salga.

Me siento incluso peor. Y pensé que venir aquí sería bueno.

-Si quieres, puedo invitarte a otro café, ¿Te parece bien? -le pregunto, rogando que acepte porque no podría continuar con mi día siendo consciente de que arruiné el día de alguien más y no hice nada por ayudar.

Él vuelve a mirarme, sopesando las opciones; me analiza por unos segundos y luego asiente. Aun poco seguro de si debería hablar.

-Si no es molestia, sería maravilloso. Está haciendo mucho frío. -las palabras me sorprenden un poco pero luego observo que sólo lleva una camisa de manga corta. Bueno, mi atuendo no me falló tanto en comparación.

-Oh, tengo un suéter extra. -recuerdo en voz alta, pensando en que quizá podría limpiar la mancha en el baño. No podía dejar esto así, es mi culpa.

Me vuelve a observar, con una curiosa mirada que no logro comprender. Quizá está debatiéndose entre si estoy completamente loca o sólo intento ser amable.

-No te preocupes por eso. -ahora una sonrisa más natural sale de él y puedo ver que su rostro se relaja.

-Oh, no es molestia. -muevo mi cabeza vagamente mientras saco el suéter oscuro de mi maleta. De paso, observo que, en el fondo de mi desorden, mi billetera me observa de vuelta, debajo de mi celular y justo al lado del estúpido encendedor que saqué antes.

tears! || m.g.cWhere stories live. Discover now