carta 2

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NOS CONOCIMOS

CARTA 2

    Estimado "visitante",  le escribo a usted para  -primeramente- agradecerle su presurosa y formidable visita; la cual me ha impactado hasta el punto de llegar a creer, otra vez, que el mundo pudiera ser bello, que vale la pena vivir mil días de fastidio por unos instantes de verdadera trascendencia.

     No más de cinco personas, de entre las cien o ciento cincuenta que deambulábamos por el jardín municipal, vimos ese discreto furor ambarino que lo trajo. Una señora que miraba hacia el punto mencionado se quedó aturdida, luego volteó para percatarse de si alguien la había visto en su extraña reacción... Siguió su camino.

     Caminé de prisa hacia el resplandor misterioso y ahí yacía usted, acostado sobre el pasto y retorciéndose de dolor. "¿Dónde estoy? ¿Qué año es?", alcanzó a preguntar desde el interior de esa esfera negra que traía como casco.

     "¿Qué año cree que sea?" Contesté, intentando averiguar el estado de su conciencia... "No se burle de mí, tan siquiera dígame, ¿qué ciudad es ésta?"

     "Es Celaya", contesté escuetamente.  Llevó sus enguantadas manos a su caso.

     "Dígame, por amabilidad, qué año es y ya no lo molesto".

     "Hoy es el 12 de junio del 2015".

     Entonces usted, apreciable amigo, se hizo de hilacho dejando caer su delgado cuerpo sobre el pasto. Ya para retirarme, divertido por "la broma", le ofrecí  ayuda para levantarse.

-          Déjeme aquí tirado, señor, y que tenga un buen día.

     Fui al mercado a comprar las dos bolsas de arroz que me encargó mi esposa y regresé a la tienda, donde ella vende perfumes, por el mismo camino, por el mismo jardín municipal, esperando con morbo que usted hubiese montado un espectáculo y ahora usara su casco como charola para recoger las monedas de los curiosos... Y no, lo  hallé sentado con las palmas abiertas.

-          ¿Qué hace, amigo?

-          Estoy sintiendo el sol, vea, hasta me quité los guantes. El Sol de cada siglo tiene su propio sabor. Este Sol picoso, contaminado y bravo, aun puede disfrutarse.

Cartas a un hombre del año 3000Where stories live. Discover now