†Capitulo 149† Las murallas de una fortaleza aislada...

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Algo hizo click en la mente de Demian,
redujo la velocidad e intento que la fuerte sacudida producto de una dentellada de aquella criatura, no derribara la esfera en la que se transportaban.

Luego, con un movimiento tranquilo y sin ningún tipo de desconfianza, volteó a ver a su hermano Saharam a la par que asentía al ver que era la hora.

Por su parte, el Titan sagrado, con toda la calma que podía reflejar, camino a la parte trasera de la esfera y contempló a esa cosa...

Devoured estaba ansiosa,
parecía disfrutar la corta distancia que la separaba de varias cajas de jugo rojizo,
por lo que ni siquiera se esforzaba en lo más mínimo.

~Eres inteligente~.
Reconoció el Titan, un comportamiento infantil haci de fingido o controlado, no podía pertenecerle a un monstruo cualquiera.

...Pero ella no era cualquier monstruo...

Devoured extendió sus fauces llenas de colmillos largos y agrietados, y los clavo como agujas violentas contra la esfera púrpura que jugaba una carrera de vida o saciedad...

-¡No permitiré que lastimes a mis hermanos!..¡¡¡CORTE DIVINO!!!-.
Y con tan solo extender la palma de su mano hacia la figura sangrienta de aquella aberración.

El Titan disparo un enorme rayo de energía dorada a la par que está envolvía a su objetivo e impulsaba el avance de la esfera.

¡¡¡FUUUUUOOOOHHJJJJJ!!!

PERO....

En cuanto estuvieron a buena distancia de la aberración creada por Grantiusz,
Saharam sintió una gran debilidad tras haber hecho ese ataque.

Su cuerpo comenzó a temblar a la par que sentía todas sus fuerzas esfumarse.

Esto no era obra más que del propio efecto de la nación imperial, y su magnífico método de protección mágica.

Pronto, la esfera que los transportaba hiba perdiendo color, parpadeando débilmente hasta que desapareció y los arrojó contra el suelo.

Todos rodaron bruscamente mientras se hacían varios raspones en el cuerpo,
y en cuanto dejaron de rodar, sacudieron sus cuerpos en señal de que estaban bien.

Lo habían logrado...

El domo celestial que alejaba a la aberración los envolvía con una gratificante pero selladora luz calida.

Frente a ellos estaban las puertas para la orquídea celestial.

Una promesa hacia un amigo...

Un objetivo naciente que pronto cumplirían.

-G,gracias...-.
Columbus quedó atónito en cuanto vió las murallas, como si viera el reflejo de sus tierras antes de la peste.
-Les debo la vida...pues sin deberme nada, ustedes han decidido acompañarme en este viaje-.

Los Titanes sonrieron, Evansz le hecho un vistazo rápido al caballero que caminaba a paso lento hacia la fortaleza, y luego se enfoco en el comandante.

-No hay nada que agradecer, ahora solo debemos ¡!-.

-¡KRRRRIIIAAAAAAA!-.
Con un movimiento brusco....

Sendero primigenio #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora