El apartamento de la calle Marshall
Prólogo
Si salió a ligar esa tarde, no fue en absoluto debido a que fuera el estúpido 14 de febrero. Lo hizo porque era su rutina, porque solía hacerlo cada viernes (y sábado y domingo y martes y miércoles y siempre que podía). La única diferencia fue que ese día, antes que cualquier otra cosa, le envió por lechuza un regalo a su esposa. Después de eso y fiel a su costumbre, Draco se arregló y salió del apartamento marcado con el número 13 que él idolatraba casi como a la mansión de los Malfoy en Wiltshire, sitio que Astoria cuidaba con tanto celo y cariño como si se hubiera criado ahí desde pequeña. Esa era una de las cosas que a Draco le gustaban más de su mujer… aunque, ahora que lo pensaba, quizás era la única cosa que le gustaba de su mujer.
Sonriendo muy pagado de él, Draco cerró con magia y bajó por las escaleras a pesar de que el lujoso edificio de la calle Marshall tenía su propio ascensor. Draco nunca confiaría lo suficiente en la tecnología no mágica como para poner su vida en manos de semejante vejestorio muggle.
Ya en la calle, Draco ignoró el frío y la llovizna vespertina y caminó el par de manzanas que lo separaban de su destino: The Edge . Siempre llegaba así, sin compañía, pero jamás dejaba el lugar en esas mismas condiciones. Saludó al musculoso del cover, arqueándole una ceja y apenas dibujando en sus labios un amago de sonrisa. El hombretón lo reconoció como el cliente habitual que era y lo dejó pasar sin intercambiar una palabra.
Ya dentro del famoso pub londinense, Draco se detuvo un momento, se reacomodó sus costosa chaqueta negra —aplicándose un silencioso tergeo para absorber las minúsculas gotas de agua— y miró a su alrededor. La planta baja estaba a reventar: parejas bailando, embriagándose, sonriendo. Seduciéndose. Pero ese era un ambiente demasiado ruidoso y congestionado para Draco; él no iba ahí a bailar, sólo a beberse un par de cocteles mientras caía la ligue de la noche. Arrugando la nariz en una mueca de desdén ante el colorido uso hormonal de la pista de baile, Draco se encaminó a toda prisa al bar VIP del piso superior. Estaba seguro de que ahí sí encontraría lo que había venido a buscar.
Subió los escalones lentamente sin percatarse de que un hombre alto que no le había quitado la vista de encima abandonaba la barra de la planta baja para salir en pos de él.
Capitulo 1
Casi dos meses después.
Desde el momento en que Ernie le dijo el costo del alquiler, Harry había estado convencido de que era demasiado bueno para ser cierto. ¿En pleno centro de Londres, a ese precio? "Vamos, Ernie. Como el experto en bienes raíces que proclama ser, sabes que eso no es posible. O es un fraude, o tal vez tenga una terrible e incontenible plaga de doxies, o vete tú a saber".
Pero Ernie Macmillan, su antiguo compañero de colegio, que ahora era uno de los agentes inmobiliarios mágicos mejores conectados, le había jurado que la oferta era totalmente en serio.
—¡Es increíble! —le dijo Ernie mientras los dos observaban la fachada del edificio victoriano de apenas tres pisos ubicado en la calle Marshall—. ¡En pleno Soho, dos habitaciones, chimenea conectada a la red flu y lujosamente amueblada!
Harry lo miró con desconfianza.
—¿Está seguro? ¿Ya lo viste por dentro?
Ernie le regaló una amplia sonrisa de vendedor.
-No. Pero confío completamente en la palabra de la familia que lo alquila. Magos, por si te lo estás preguntando. Grandiosa ventaja, Harry, porque no tendrás que molestarte en aplicar encantamientos contra muggles y todas esas cosas. Además, la chimenea está conectada a la red flu.
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el departamento de la calle marshal
Fanfictionme lo robe d otra autora lo subo pq si
