Caliente, se siente caliente cuando la palma de mi mano impacta con fuerza en mi propia mejilla, haciendo un sonido estallar en el cuarto de baño de mi casa.
Mirándome al espejo, con cara de rabia, los labios comprimidos en tensión por la rabia contenida, la que ahora liberaba en forma de palmadas en mi cara. Ojos ensangrentados y llorosos, parecían a punto de salir disparados de la presión ejercida desde las cuencas con los párpados.
La mano temblorosa, que con fuerza impacto sobre mi cara se va tornando poco a poco de un color rosáceo. Con puntitos blancos debido a la fuerza que estaba aplicando con mis músculos a esa zona del antebrazo, la muñeca y por supuesto, la mano.
El aire que ligeramente siento antes de cada palmada parece caliente por la velocidad a la que me pego en la cara.
Noto como algunas de las palmadas dan más arriba de la mejilla y siento el dolor en la parte lateral derecha de mi frente, cerca del ojo. La zona de la cuenca ocular, por donde acaba mi ceja, se está hinchando un poco, es casi imperceptible debido al pelo de la ceja. Las encías me saben a sangre, no sangro, pero de los golpes puedo notar como poco a poco estoy quebrando los tejidos que se encargan de mantener los dientes en su sitio.
La barba hace que mi mano se note un poco irritada en cada golpe. Aún así, no puedo parar de pegarme, rabia, odio, lástima, remordimiento, arrepentimiento, todo esto es lo que siento cada vez que me pego.
Me digo a mi mismo: "Déjala, no le hagas más daño joder, eres una mierda y no te mereces la atención. ¡Estás loco jajaja, estoy loco!"
Y sigo pegándome con más fuerza en cada una de las palmadas en mi cara.
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Inefable...
RomanceInefable, un nombre perfecto para una historia en la que se juntan los sentimientos que todo el mundo puede llegar a tener y que no existen palabras para explicarlo. Es una historia que hace un repaso por una de las mejores etapas de la vida de Aaró...
