"En La Cumbre Del Acantilado"

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Para mañana tendré mi figura
Entre diez mil estatuas adornando el sol.
Y sabré el nombre del polvo
Y resistiré las telarañas
Y los ruidos del relámpago,
Haciendo ecos en el paraíso.
Pondré ambos pies en el suelo
Sin siquiera dar un paso,
Posaré de una forma ortodoxa
Para bien de malas fotografías,
Sabrán que la postura
más simple de mi cuerpo
Es el sueño de los modelos.
Que un cadáver recién hecho
Es mejor rival para mi talento.
Que un cabello podría hacerme
El menos apto para hacer nada,
Si el viento decide moverlo.
¿Qué quedará de mí?
¿Sin aptitudes para la clorofila
O echar raíces bajo la tierra?
Sin adornos de musgo en los ojos
En el tiempo de los bípedos
En el tiempo de los animales.
¿Qué podría quedar de mí
Sino fragancia de yeso y
El dolor de las costillas puestas al revés?
Es triste que nadie tenga un manual;
Que después de varios intentos,
Aún no haya aprendido a caer de los edificios.
Es triste tener que moldearse en soledad;
Que el sol aún no escoja quemar mi cara
Y lo que resta bajo el cuello.
Es una lastima que los pingüinos
Alcen vuelo hacia el sur,
Hacia las aguas de mar.
Y yo les sigo, yo soy uno de ellos
Yo he de lanzarme.
En la cumbre del acantilado.

Seres Invasivos. Where stories live. Discover now