Hermano

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Tal vez así es como todo debía terminar. Se lo había cuestionado hace tiempo, si algún día su sangre traicionaría su alma, después de todo, no es como si Sebek no se la pasara repitiéndole toda su vida quien era. Humano 

Siempre había pensando que eso no significaba nada. Tal como una ardilla corre sobre las ramas donde se posan las aves, y cómo estas le brindan su canto a  todos por igual, así podía un humano convivir con los seres nocturnos. Sus pies siempre atados a la tierra, viendo como los demás se dejaban llevar por la brisa, apreciando la suavidad de las nubles mientras él solo podía admirar su belleza desde lo bajo

No solo habían diferencias en lo físico, su padre, aún con sus orejas puntiagudas y colmillos, no podría aparentar ser humano aún si tapara todo su rostro. Su conocimiento por la historia del mundo, el peso de los años tanto en su cuerpo como alma, y su conexión con cada hada, sin importar su origen, era algo de lo que los humanos eran incapaces de lograr. Ni con toda la tecnología o libros del mundo, podían llegar a pensar o sentir como un hada nocturna puede por naturaleza

"¿Quieres tocar mis cuernos?" Malleus le había preguntado hace tiempo. Silver en ese entonces apenas tenía ocho años, pero sentía que para Malleus, era todavía más pequeño. Su mirada se posaba sobre él como quien ve a un bebé en los brazos de su madre, y por mucho tiempo temía que Malleus no pudiera verlo de otra forma, sin importar que tanto pasaran los años. También sabía por qué le había preguntado eso, ya que no dejaba de observar los cuernos del hada, le hacian preguntarse si habían más cosas que lo diferenciara de los demás, y de su padre

"No" El niño respondió, sentado al lado del hada. Esto, por algún motivo, ocasionó una pequeña risa en el príncipe 

"No tienes que ser tan serio, no eres un guardia todavía" 

¿Era serio? Creía haber hablado normal. ¿Acaso había incomodado a Malleus? Su mirada debió haber mostrado su preocupación, porque Malleus le sonrió 

"No es un problema, si así te sientes más cómodo, entonces está bien para mí" dijo el hada, y moviendo un poco su dedo, envuelto en una tela similar a los guantes de su padre, unas flores aparecieron en el cabello plateado del pequeño rodeadas de un ligero brillo 

Su padre le habia contado historias de cómo tuvo que cuidar de Malleus desde antes que este eclosionara. Siempre habia sentido que el haber estado ambos en los mismos brazos de niños, los unía de cierta forma. Malleus no era nada como él, lo sabía. Su cabello oscuro, su presencia notable, hasta su poder era algo respetado y honorado por cada hada que había escuchado de su nombre. Y Silver siempre supo que nunca podría compararse a él, no es como si lo hubiera deseado, el tener al mismo hombre en sus vidas como su padre los unía, era todo lo que le importaba. Malleus siempre estuvo presente, desde que era un bebé hasta ahora, los dos en un cómodo silencio en las reuniones del palacio mientras los demás llenaban la habitación con risas o halagos, o acompañándolo cuando su príncipe decidía encontrar un nuevo lugar abandonado y roto sin autorización de la reina. 

Podía recordar el día que su padre decidió prepararles un pastel especial, y como rió al ver que tanto hada y humano tomaban la misma pálida expresión al escucharlo

Como deseando expresar su cariño, Silver habia intentado encontrar la forma de hacerlo, pero su misma preocupación le detenía en cada momento. Malleus era un príncipe, y eso, más allá de su especie, lo separaba por completo de Silver 

Pensó que podía vivir con eso, servirle a su lado por el resto de su vida, entonces...

¿Por qué estaban así ahora? Su mirada borrosa y fija sobre la herida. Pequeñas gotas de sangre, cada vez ocupando más terreno en la tierra donde caían, goteaban de dónde Silver había clavado su espada. Los ojos esmeralda del hada enfrente suyo, observando sus manos que aún sostienen la parte del filo de la espada que no alcanzó a atravesarle, poco a poco subiendo hasta que ambas miradas se encontraron en desesperación. 

Silver intentó gritar, pero de su boca no salió ni un sonido. Sus propios brazos y piernas temblando después de haber recibido ataque tras ataque del hada por los últimos minutos. Tal vez horas. No estaba seguro, tampoco quería estarlo. Lo único en su mente era el hombre frente a él, y cómo este lo observaba adolorido, no solo por la espada, no, eso habría dolido menos para Malleus, y ambos lo sabían. Habría dolido menos si no fuera Silver quien la empuñara 

Tal vez por miedo de lastimarlo más de lo que había hecho, o por asco de seguir tocando el arma en sus manos, Silver la soltó, y Malleus solo retrocedió, la pérdida de sangre afectando su movimiento. 

¿Habría pasado lo mismo si hubiera sido Malleus quién le matara? ¿Si en vez de luchar hubiera dejado que Malleus le destruya, o peor, si le hubiera permitido seguir adelante controlando todo a su paso? 

El silencio era doloroso, todo su cuerpo le pedía que gritara, que usara lo poco de magia que le quedaba para intentar sanarlo a tiempo, que le suplicara a Malleus perdón por siquiera estar frente a él en ese momento, pero como siempre, no podía hacer más que llorar. Por su culpa todo habia comenzado, por culpa de su llanto, de haber preocupado a su- 

"Lo siento" 

La voz del hada solo hizo que las lágrimas cayeran más rápido, apenas viendo por su culpa como el príncipe caía directamente contra el suelo. El sonido que eso produjo, fuerte, sin piedad hacia tan poderosa criatura,  fue quien impulsó a Silver para correr a su lado, inclinándose, y apretando los dientes para ocultar el dolor de sus propias heridas al moverse 

Tal como habia sido la historia hace 400 años, un caballero vence al monstruo y se alza en victoria. Miles de voces gritan su nombre y ocultan, queman, todo registro del monstruo que cayó ante su espada. Pero esta vez, no habían cantos ni  aplausos ni tampoco habia un caballero que se levantara en gloria. Solo habían dos personas, heridas, cansadas, una viendo como el otro llora sin control alguno, el otro sintiendo el pulso más débil de a quien debía proteger con la misma arma que lo... Su mente se rehusó a terminar el pensamiento 

Ninguno de los dos dijo algo, Malleus usando algo de fuerza para levantar su mano y llevarla hasta acariciar la mejilla de Silver. Estaba sonriendo, y una parte de Silver intuyó que era porque no estaba solo, incluso en su final 

Con cada segundo que pasaba, la magia se escapaba más y más del cuerpo del hada, su mano cayendo abruptamente hasta chocar contra el suelo a su lado, el silencio más fuerte que antes

Silver se quedó mucho tiempo de rodillas, sosteniendo su otra mano, ya fría, deseando haber podido tener la fuerza de suplicar, no perdón, sino que se quede, al menos un segundo más. De pedirle que se quede a su lado, su querido

"Hermano" 









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⏰ Dernière mise à jour : Jul 16, 2023 ⏰

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