Capítulo 2: Sal a caminar, no pasará nada... decían.

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Han pasado las horas lentamente pero finalmente ha llegado la hora de la salida, no es que tenga un plan para este viernes o algo por el estilo pero deseo estar en mi casa, no me gusta estar en la escuela cuando no viene Elizabeth ya que me siento algo sola... Pero debo resignarme, solo caminaré para tomar un taxi, mientras caminaba alguien me tomo del brazo y me giro.

―Perdón por asustarte.

―No hay problema, suelo ser algo paranoica― digo.

―Mmm bueno... ¿Recuerdas que la profesora de química dijo que tenemos que hacer un proyecto?― dijo Antía.

―Oh, lo olvide completamente.

―Ya lo había notado, pero quería decirte que podemos juntarnos hoy en mi casa para hacer el proyecto.

―Claro, solo dime la dirección de tu casa― digo.

―¿Y por qué no te vas conmigo desde ahora? Para poder acabar rápido el trabajo.

―No tengo de donde llamarle a mi mamá.

―Te presto mi celular.

No tarde en marcarle a mi mamá y, fue algo raro porque me contestó de una manera feliz y me dijo que si podía ir con Antía, que no había ningún problema solo que no llegará muy tarde. Claro que sí había un problema, mi madre estaba feliz y yo no sabía el motivo, quizá le fue bien en el trabajo... Ya habría tiempo de charlar con ella en casa. Mi madre en veces se portaba como si yo no existiera y en algunas ocasiones mostraba interés por mi vida.

―Listo, mi mamá si me dejo― digo sonrientemente.

―Me alegra― dijo Antía con una sonrisa formándosele en la comisura de sus labios.

Solo sonreí y esperaba junto a ella a que nos recogieran y me quedé casi estupefacta al ver que llegaron por ella en una camioneta que más bien parecía un camión gigante, vaya que ha de estar podrida en dinero ella y su familia.

― ¿Cuánto tiempo te quedarás allí viendo la camioneta?

―El tiempo que sea necesario― comencé a reír.

―Solo espero y ese tiempo no sean décadas.

Aimé y Antía subieron a la camioneta y partieron si darse cuenta de que eran observadas por nada más y nada menos que el gran amor platónico de Aimé, es decir, Diego.

―Mínimo se ve que tiene dinero, lo digo por la camioneta en la que se fue― mencionó Carlos.

―Eso no le quita lo raro, sin mencionar lo acosadora que es o ¿No, Diego?― opinó James.

―Lo sé, no me lo tienes que recordar.

―Pero, ¿viste que ni siquiera te noto?― dijo con algo de sorna Carlos.

―Mejor, quizá y se olvide de mi para que ya me deje en paz― mencionó Diego molesto.

No me equivoque al pensar que la familia de Antía  estaba literalmente podrida en dinero, vive en una mansión, su cuarto es prácticamente más grande que mi casa, yo no soy una persona que tenga mucho dinero pero tampoco vivo en la pobreza extrema... Comimos salmón para después de eso ir al cuarto de estudio para así comenzar el proyecto.

― ¿Con qué empezamos?― preguntó Antía.

―Con la portada y después la introducción.

Pasaron las horas y ya eran casi las 9:00 pm, en vista de que hoy no íbamos a  terminar Antía y yo nos organizamos para que ella fuera el sábado a mi casa.

―Yo te llevo.

―No gracias, estoy bien― digo.

―Pero ya es noche, además mi chofer está disponible.

―Lo sé, pero no deseo dar molestias; además deseo caminar.

―Pero―dijo, pero yo no la deje terminar.

―Pero nada, me voy, nos vemos mañana.

―Ya que, nadie te gana mujer― dijo Antía riendo.

―Exacto, hasta mañana― le dije despidiéndome.

Cuando logre salir de su casa/mansión empecé a caminar porque realmente no traía un peso en el bolsillo, mire la pantalla de mi celular y note que ya eran las 10:09 pm, llevaba alrededor de una hora caminando pero no me importaba, ya no faltaba mucho para llegar a mi casa. Pensé en pasar por la casa de Elizabeth para preguntarle por qué no fue hoy, también para contarlelo que hice hoy con Antía y pasarle las tareas del día de hoy; pero mi pensamiento se nublo... Yo siempre era la que buscaba a Elizabeth, la que la invitaba a salir y esta siempre me decía que no podía porque estaba ocupada o cosas parecidas; yo siempre la buscaba y ayudaba mientras ella nunca hacía nada por mí. Tome una firme decisión, y esta es que yo ya no le buscaré, si ella quiere ser mi amiga será su decisión porque sinceramente yo estoy cansada, en veces creo que es mejor estar sola... Estaba hundida en mis pensamientos pero un estruendo lleno de dolor me saco de ellos, mi brazo chorreaba en sangre... Una criatura me había lanzado un zarpazo inhumano que me producía un ardor infernal, sentía como perdía sangre; sea lo que sea esa cosa, estoy segura de que desea matarme. Pero ¿Qué mierda es esto? Se supone que en el planeta tierra solo viven los humanos y, no criaturas con cornamenta gigantesca y de aspecto tétrico....

¿Quién soy?Where stories live. Discover now