Es algo complicado de explicar, me abruma pensar, ya no quiero pensar. Cuando llegué al circo, lo admito... tenía miedo, pero era liberador a la vez. Nunca fui de ese tipo de personas que va y hace amigos tan fácilmente, cuando era obligada a hacerlo lo único que pasaba por mi cabeza era temor, quería irme de ahí y salir corriendo pero no podía. Pero por otro lado, cuando dejé todo atrás, lo vi como una oportunidad de rehacer mi vida.
¿Pero aún quedaba algo por salvar?
Quiero dormir y no despertar nunca, o despertar y ver que todo fué un sueño.
¿A quién le estoy hablando?
¿Dónde estoy?
-Despertó en una camilla, con algunos medicamentos vía intravenosa y demasiado dolor. Lo único que la mantuvo consciente fué una voz... familiar-
―¿Ari? ¿En serio despertaste?
