Era un verano caluroso, se apreciaba el aroma de las cálidas flores que ya estaban a punto de marchitarse.
Y ahí estabas tu... Tan formal, tan diferente a todos, tal vez no te sentías llamativo, porque a pesar de verte seguro de ti mismo, eras un poco inseguro en aquel entonces.
Te conocí unos días antes, solo te veía pasar, te veía hablar con las demás chicas, las cuales sabía que te podían agradar, eran guapas, algunas más altas que otras, una de cabello chino, otras de cabellos más lacios. Todas diferentes a mi, solo te observaba queriendo que me notarás, aunque sea una mirada, solo una.
Los días pasaban... Solo pasaban como un murmullo.
Por las noches dormía con la esperanza de soñar, por lo menos soñar contigo. Unos minutos, solo pedía eso.
Eras mi historia de amor perfecta.
