La noche era fresca, con un viento ligero que susurraba entre los edificios altos y las luces de neón que iluminaban las calles. Isagi Yoichi, un Omega de veinticinco años, cerraba la cafetería donde trabajaba con esmero.
Sus ojos azules brillaban con una mezcla de cansancio y tranquilidad. Isagi era conocido por su amabilidad y su sonrisa cálida, que siempre lograba hacer sentir bienvenidos a los clientes. Aquella noche, sin embargo, la cafetería estaba vacía, y el silencio se apoderaba del lugar.
Había sido un día largo, pero Isagi no se quejaba. Le gustaba su trabajo, especialmente porque compartía su rutina con dos amigos cercanos: Bachira Meguru, un Beta de veinticinco años de cabello marrón con mechas amarillas y ojos miel, cuya energía contagiosa llenaba el lugar de risas y vitalidad, y Hyoma Chigiri, un Omega de veinticuatro años de cabello y ojos rojos, cuya personalidad intensa y segura imponía respeto pero también es alguien amable. Ambos habían terminado sus turnos horas antes, dejando a Isagi solo para cerrar.
Con las luces apagadas y las sillas sobre las mesas, Isagi se aseguró de que todo estuviera en orden. Tomó su mochila y se dirigió a la salida, cerrando la puerta con llave.
El callejón que conducía a la calle principal estaba mal iluminado, pero Isagi no le dio importancia. Era un camino que había recorrido cientos de veces porque era un atajo para llegar más rápido a su casa. Sin embargo, aquella noche, algo estaba a punto de cambiar su rutina para siempre.
Apenas había dado unos pasos cuando sintió una presencia al principio no le dio importancia pero de repente una sombra emergió de la oscuridad. Un Alfa desconocido, con una mirada lasciva y una sonrisa siniestra, lo interceptó. Isagi intentó retroceder, pero el hombre lo empujó contra la pared, inmovilizandolo con su cuerpo robusto. El corazón de Isagi comenzó a latir con fuerza, y un escalofrío recorrió su espalda.
—¿A dónde crees que vas, pequeño Omega? —murmuró el Alfa, su aliento cálido y cargado de un aroma que Isagi reconoció instantáneamente ese Alfa estaba en su Rut. Sus manos comenzaron a moverse sobre el cuerpo de Isagi, tocandolo sin su consentimiento, explorando su cintura y sus caderas con una audacia que lo hizo sentir vulnerable y asustado.
—Por favor, déjame ir —suplicó Isagi, su voz temblorosa mientras intentaba apartarse. Forcejeó, pero el Alfa era más fuerte, y su agarre se volvió más firme. Isagi cerró los ojos, sintiendo las lágrimas acumulándose en sus párpados. Gritó pidiendo ayuda, pero el callejón estaba desierto, y su voz se perdió en el aire frío de la noche.
De repente, un golpe seco resonó en el silencio. El Alfa que lo acosaba fue derribado con fuerza, cayendo al suelo con un quejido de dolor.
Isagi abrió los ojos de par en par, su corazón latiendo con aún más intensidad. Volteó la cabeza y vio a otro Alfa de pie, pero ese alfa no era uno cualquiera era un alfa dominante su presencia imponente y su mirada fría como el hielo con sus ojos turquesa que parecían perforar el alma. Su cuerpo atlético y su postura segura irradiaba autoridad, y su aroma, aunque fuerte, no era agresivo como el del otro Alfa.
—¿Estás bien? —preguntó, su voz profunda y calmada, aunque con un tono que no admitía discusiones. Se acercó a Isagi, extendiendo una mano para ayudarlo a levantarse.
Isagi asintió, tembloroso, y tomó su mano, sintiendo una extraña calidez que lo recorrió desde los dedos hasta el corazón ambos salieron rápido del callejón y isagi suelta la mano del alfa y el agradece.
—Gracias —murmuró Isagi, su voz apenas audible, intentando recuperar la compostura. El alfa lo miró con una expresión que Isagi no supo interpretar: ¿Estaba irritado? O ¿Estaba molesto?
—Ten más cuidado —dijo, su tono era muy distante. Sin esperar respuesta, se giró y se alejó, desapareciendo en la oscuridad . Isagi se quedó allí, inmóvil, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. No entendía por qué su pulso se había acelerado de esa manera, ni por qué la presencia de ese alfa lo había hecho sentir tan... protegido.
Los dos días siguientes, Isagi no pudo sacarse a ese alfa de la cabeza. Intentó centrarse en su trabajo, pero no podía aún recuerda su mirada con esos ojos color turquesa clavadas en él. Y, para su sorpresa, ese alfa apareció.
Se acerco al mostrador pidiendo un café negro con una voz que hizo que Isagi temblara ligeramente. Lo atendió con su habitual amabilidad, pero sus manos temblaron al entregar la taza.
El alfa lo miró con una expresión inexpresiva antes de dar media vuelta y sentarse en una esquina, lejos de los demás clientes.
Justo cuando Isagi y Bachira estaban preparando los pasteles del día el alfa de ojos turquesa fue a pagar lo del café, isagi va y le da su cambio y le dice que tenga un buen día en eso el alfa le dice que gracias y se va sin decir nada mas.
Bachira, con su energía habitual, bromeó sobre lo guapo que era el nuevo cliente, pero Isagi apenas pudo sonreír. Isagi sentía esa extraña agitación volver a su pecho. Era como si su corazón supiera algo que su mente aún no comprendía.
—¿Te pasa algo? —preguntó Bachira, notando la distracción de su amigo. Isagi negó con la cabeza, intentando disimular su nerviosismo.
—Solo estoy cansado —mintió, aunque sabía que Bachira no le creería del todo.
Esa noche, al cerrar la cafetería, Isagi no pudo evitar pensar en el alfa. ¿Por qué había aparecido en su vida de esa manera? ¿Y por qué su presencia lo calmaba tanto? Mientras caminaba hacia su casa, el viento frío le recordó la noche en que lo había rescatado.
Su corazón latía con fuerza, y una sensación extraña se apoderó de él: una mezcla de miedo, curiosidad y algo que no se atrevía a nombrar.
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Hola espero que les haya gustado este primer capítulo se que fue un poco corto pero casi no tengo ideas.
Este capitulo es de la perspectiva de isagi y el siguiente capítulo va ser la de Rin las actualizaciones de los capítulos van a tardar.
Cuídense mucho ^u^❤️
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Yo Te Amare Por Siempre\\RinSagi//
RandomIsagi Yoichi, un Omega amable que trabaja en una cafetería más sin embargo al terminar su turno es acosado por un alfa pero no llega a serle daño ya que es salvado Rin Itoshi, un Alfa dominante. La presencia de Rin despierta en Isagi sentimientos c...
