Prologo

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Todo comenzó con un joven enamorado.
Un soldado que había quedado flechado por una jovencita que ayudaba en la panadería de su padre.
El interés fue mutuo, intenso... casi inevitable. No pasó mucho tiempo antes de que comenzaran a salir; y menos aún para que el padre de la joven, a pesar de su carácter terco y sobreprotector, terminara dándoles su bendición.

-Aún no entiendo...-dijo la joven, divertida.- ¿cómo lograste que mi padre te aprobara? Con lo terco que es ese señor...

-No estoy seguro de haberlo logrado del todo -respondió el soldado con una leve sonrisa-.

Pero supongo que verte feliz ayudó más de lo que pensé. -Sea como sea... me alegra que lo hicieras.

Ella se recostó sobre él, tranquila.
Él la abrazó con firmeza, como si ya estuviera protegiendo algo más que ese momento.

La vida siguió su curso... y pronto, la pareja esperaba a su primer hijo.

No fue un camino sencillo. El trabajo del soldado lo mantenía lejos más de lo que ambos deseaban, y los cuidados del embarazo exigían tiempo, esfuerzo... y paciencia. Aun así, entre jornadas largas y días pesados, lograban encontrar pequeños momentos de calma.

-¿Crees que será niño o niña? -preguntó él, emocionado, mientras sentía los movimientos en el vientre de su esposa.

-Lo único que sé... es que será fuerte -respondió ella, sonriendo con cansancio-. Esas patadas no son normales.

-Mientras nazca sano... lo demás no importa.

Ella asintió en silencio.
Por ahora, eso era suficiente.
Pero la calma no dura para siempre.
Una noche lluviosa, cuando el cielo parecía caerse a pedazos, la ciudad fue atacada.

Lobos enormes, del tamaño de caballos, trepaban las murallas como si fueran simples rocas. Los gritos, el fuego y el caos se apoderaron de las calles.

El soldado fue llamado al combate.
Y esa misma noche... su esposa entró en labor de parto.

La partera tardó en llegar. Demasiado.

-La situación es grave -dijo al entrar, con la voz tensa-. Tendré que intervenir... pero no puedo asegurar que ambos sobrevivan.
El silencio pesó más que cualquier grito afuera.

-No se preocupe... -respondió la joven madre, con dificultad-. Salve a mi bebé.

-Pero...
-Salve... a mi bebé.

No fue una súplica.

Fue una decisión.

Al final... la ciudad resistió.

Hubo heridos. Hubo pérdidas. Pero no cayó.

El soldado logró regresar.

Y cuando lo hizo, encontró en sus brazos a su hija... y en la habitación, una ausencia imposible de ignorar.

-Tranquila... -susurró, con la voz quebrada-. Te cuidaré. Te amaré... y te protegeré con todo lo que soy.
Las lágrimas no se detuvieron.
-Te daré tanto amor... que nunca sentirás que te falta nada.

Pero incluso él sabía... que eso no era del todo cierto.

Los años pasaron.

Y con ellos... la guerra llego.

Una guerra que se extendió por todo el continente, obligando a separar familias, a abandonar hogares... a sobrevivir.
La ciudad dejó de ser un lugar seguro.
Keiry, con apenas siete años, tuvo que marcharse junto a su abuelo y otros civiles. Cruzaron rutas peligrosas, protegidas apenas por la geografía y la esperanza de llegar a un lugar mejor.

Pero antes de partir... hubo una promesa.

-Entonces... ¿vendrás a visitarme? ¿Me contarás historias... y me entrenarás? -preguntó la niña, aferrándose a él.

El soldado sonrió, agachándose a su altura.
-Es una promesa, Keiry. Lo juro por el meñique.

Ella extendió el suyo, con una pequeña sonrisa.

-Y si no cumples... te comerás mil agujas.
Él soltó una leve risa.

-Entonces no tengo opción más que cumplir.

Y lo hizo.

Durante años.

Hasta que un día... no pudo hacerlo más.

La noticia llegó sin aviso.

Fría. Directa.

Había caído en combate.

Keiry lloró.

Lloró por su padre.
Por la madre que nunca conoció.
Por su abuelo... que ahora cargaba con un dolor silencioso.

Lloró hasta quedarse sin fuerzas.
Hasta quedarse vacía.
Y entonces... dejó de llorar.

Ese día, algo cambió.

No fue el mundo.
No fue la guerra.
Fue ella.

Y fue entonces... cuando todo comenzó.

*Todo comenzó con un joven enamorado.

*Todo comenzó con una familia que soñaba con un futuro.

*Todo comenzó con una noche que lo cambió todo.

*Todo comenzó con una guerra que no perdonó a nadie.

*Todo comenzó... con la vida de Keiry.

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⏰ Last updated: May 03 ⏰

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