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Ezequiel todos los viernes a la noche le compra al mismo tranza colorado que vive en la esquina de su cuadra, es como una rutina para él que no puede dejar aunque su vendedor sea un tarado que le agrega siempre de más.
Lucas todos los viernes a la noche espera nervioso los dos golpecitos que se escuchan en su puerta para abrirle al pibe bajito y lindo que llamó su atención hace mucho, y como todas las noches poder agregar un gramo de más sin importar que sea una pérdida para el negocio.
