Capitulo 1

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Trato de abrir los ojos pero no puedo, los siento muy pesados.
Trato de moverme pero siento mi cuerpo adormecido, escucho el típico sonido de un monitor cardiaco, ese típico " bip, bip " irrumpe en mis pensamientos. No recuerdo bien lo que paso.

De inmediato me doy cuenta de que estoy en un hospital.

Vuelvo a tratar de abrir los ojos, pero la luz del la bombilla del techo, provoca que los vuelva a cerrar de golpe. Lentamente los vuelvo a abrir.

Siento mi garganta seca y un dolor punzante en el cuello.

Los recuerdos poco a poco vienen a mi mente. Pienso en lo que hice como si lo estuviera viviendo otra vez.

" Era sábado. Un sábado caluroso, típico del verano. Eran las 4 de la tarde.

Mis padres no estaban, yo me había quedado sola en la casa. Mi hermana pequeña estaba en el centro comercial con mi madre, y mi padre se encontraba trabajando.

Yo no quise salir, no me sentía con animos de salir de mi casa.

Me sentía agobiada.

Un frío vacío llenaba mi corazón y mi alma se estaba muriendo.

Cada día sentía como me iba marchitando, como me hundía más y más en un mar oscuro, sin poder respirar, sin poder ver la luz.

Estaba sola. No tenía amigos. Solo tenía como fiel compañera la soledad.

Era abrumador, ya no soportaba más, sentía un nudo que he soportado desde hace mucho tiempo, un nudo que no me dejaba sentir mis emociones a plenitud, un nudo que no me dejaba expresar cada palabra que se queda en mi mente al momento de hablar... Un nudo que hacía que mi alma no disfrutara de la vida, que hacía que se sintiera vacía y sin rumbo.

Me inundaba aquel sentimiento de melancolía, de desespero, como si algo me faltara.

Un vacío arrasador se apoderaba de mi alma, haciendo que me sintiera sola y con una neutralidad que hacía que mis emociones estén adormecidas.

Me confundía el estado en el que me encontraba, no entendía por qué sentía tanta tristeza y odio hacia mí; no logro controlar aquella ansiedad asfixiante que me atormenta en los momentos de calma, no logro sentirme del todo animada o alegre. En lo más profundo de mi ser puedo sentir una tristeza que no me deja disfrutar a plenitud lo hermoso del cielo.

Desearía poder dejar de sentirme sola o no temblar ante ella, ya que es inevitable que en algún momento nos encontremos solos ante la vida, sin un ancla que nos sujete a este mundo
La soledad se ha vuelto una fiel compañera desde hace mucho tiempo, a pesar de estar rodeada de mi familia, de personas que me quieren, me sigo sintiendo sola
Desearía no sentirme así, desearía estar bien conmigo misma y saber manejar la soledad sin que me afecte y tiemble ante ella.

Mi alma estaba rota, mi corazón se volvía más frío, mis sentimientos se volvían una fuerte tormenta que arrasaba conmigo y me dejaba a la deriva hundiéndome cada vez más en ese mar oscuro.

Vi el suicidio como una desesperada salida. Lo vi como un escape. Como el fin a aquella tormenta que inundaba
mi alma.

Recuerdo que fuí al garaje de la casa y me subí en una escalera, até una soga a la viga del techo y la anudé alrededor de mi cuello.
En ese momento no pensaba. Solo quería acabar con mi sufrimiento.

Cerré los ojos y me tiré de la escalera. De inmediato sentí la soga haciendo presión de manera fuerte en mi cuello. Sentía como el flujo de oxígeno se cortaba. Lágrimas salían de mis ojos.
Pasaron unos segundos y de apoco fuí perdiendo el conocimiento.

Escuche el grito de mi madre y no supe más de mí "

El llanto de mi madre hace que salga de mis pensamientos.
Mi mamá entra a la habitación llorando.

- Hija por Dios. Creí que te iba a perder- dice mi madre llorando.

Trato de responderle pero el ardor en mi garganta se intensifica y me impide hablar.

- Que bueno que llegue a tiempo. Como pudiste hacer algo así- dice acercándose a la cama en donde me encontraba.

Mi madre sujeta mi mano y me da un beso en la frente.

De pronto entra mi padre y mi hermanita, ambos están llorando.

- Hija, mi vida, gracias a Dios tu madre llegó a tiempo- dice mi papá con lágrimas en los ojos.

- Manita por qué lo hiciste. Por que te querías ir con Diosito. Me ibas a dejar solita?- dice mi hermanita llorando. Ella se acerca y me abraza.

Le correspondo el abrazo y trato de calmarla.

- En que estabas pensando Adi? Sentí un dolor y terror al verte ahí colgada. Por qué lo hiciste?- dice mi madre alterada y llorando.

Cuando trato de responderle entra en la habitación una doctora.

- Hola soy la psicóloga del hospital, como es un caso de intento de suicidio su médico tratante recomendó que hablaras conmigo, para que me expliques que te llevo a hacer eso- dice la psicóloga.
- Yo voy a ayudarte.

- Esta bien, hablaré con usted- le respondo con dificultad

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