Gemidos se escuchaban en el cuarto de la Oiran.
Ese hombre ciego le estaba dando el sexo de su vida que ni sabía que hora era, o cuanto tiempo había estado teniendo sexo con el. Era tan irresistible que no podía parar.
— Ese uniforme... !No puede ser¡ !Me estoy cogiendo con un cazador de demonios¡ — La peliblanca lo miró detalladamente mientras se aferraba a el. — No es un cazador cualquiera, debe ser un pilar. — Daki no podía atacarlo, la lujuria la cegaba de hacer cualquier cosa que no fuera estar con el haciendo de todo en su futón.
— No deberíamos estar haciendo esto. - Dijo finalmente el pilar de la roca agarrando las caderas de la contraria. — Eres un demonio y yo debo matarte. -
— !A la mierda¡ Olvidemonos de eso y sigue. — En definitiva, Daki estaba tan cachonda que ni sabia que decía. O al menos eso creía Himejima.
El pilar paró y se retiró del interior de la cortesana dejándola consternada para después sentarse en una esquina de la habitación.
— ¿Por que paraste? ¿Acaso lo hago mal? — Estaba desconcertada y furiosa, dudaba que lo hiciera mal, era de las Oiran más pedidas y todos sus clientes les gustaba como lo hacia.
— No. Ni siquiera estamos casados. — Daki ahogó una risa, este tipo era increíble. — Eso no importa, no creo que Buda baje del cielo y nos regañe por eso. — La chica se acercó al gigante por detrás pasando sus manos por cada parte de su cuerpo, agarrando cada parte de su piel, sus músculos y su entrepierna. — Se que lo quieres tanto como yo. —
El pilar de la roca se volteó cara a cara con la luna superior, apoyó sus enormes manos en los hombros de la chica mirándola fijamente a pesar de lo irónico que se veía.
— Sabia que lo comprenderías... — Daki tomó la mano de Himejima y lo llevó hasta su futón donde el moreno se sentó cruzando sus piernas con sus manos, ahora, en la cintura de la prostituta.
Daki era sostenida por esas fornidas manos, ella se arrodilló en el espacio entre sus piernas con sus finas manos en esos anchos hombros del moreno sintiendo el roce del enorme miembro en sus labios vaginales, el cual la ponía aun más mojada de lo que ya estaba. La ojifucsia beso de golpe a al cazador de demonios moviéndose lascivamente entre el cuerpo del moreno, el beso dejo las bocas de Himejima y Daki mojadas, los pensamientos de ambos estaban tan nublados gracias al calor del momento.
— Besas muy bien... — Por más imponente que pareciera Himejima, era muy fácil calentarlo, y, Daki lo sabría aprovechar más adelante. — No se que me encanta más, o tu pene, o tu boca... O tus músculos. — Daki siguió besando al pilar de la roca, aún más pasional que nunca, había algo en ese hombre que la enloquecía, y no saber que era, la enloquecía aún más.
— Acuéstate y abre las piernas. — Susurró Himejima al oido de Daki haciéndola temblar.
Daki hizo caso y se acostó en su futón dejando ver su vagina mojada al hombre ciego, el cual se acostó a la misma altura de esta, la vagina de la Oiran estaba tan mojada, que, al frotar uno de sus dedos, se resbaló. Estuvo al menos un minuto contemplando el órgano femenino de la demonio para después introducir dos de sus dedos en su vagina.
La Oiran pegó un gemido que hubiera sido capaz de oírse en todo el establecimiento.
— !Dios mio¡ — Los dedos del pilar de la roca eran muy gruesos. No sabría como haría después de habérselo cogido.
— Te gusto... Hmm, esto te gustará mucho más. — Himejima retiró sus dedos y metió su lengua haciendo un movimiento de círculos haciendo que Daki gimiera a más no poder.
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Sex with pillars
FanfictionEl rey de los demonios y la mayoría de las lunas superiores han estado teniendo encuentros con algunos pilares...
