Cita

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Mafumafu y Jenni comenzaron como enemigos en la escuela, pero un castigo los obligó a entablar una conversación que descubrió una conexión entre ellos. Aunque al principio fue gradual, su amistad floreció en algo más. 

Sin embargo, Amatsuki, otro estudiante popular, también mostraba interés en Jenni. Era guapo y atlético, todo lo que Mafumafu no era.  

Un día Amatsuki invitó a Jenni a salir y ella aceptó vacilante, no queriendo lastimar sus sentimientos pero aún no segura de sus propios sentimientos por Mafumafu.  

La cita fue bien y Amatsuki era encantador, pero Jenni no podía dejar de pensar en Mafumafu. Echaba de menos sus largas conversaciones sobre literatura y filosofía.

Cuando Mafumafu se enteró de la cita, trató de esconder sus celos. Pero Jenni se dio cuenta y fue a hablar con él.  

Le dijo con honestidad que había disfrutado de la cita pero que a su corazón le pertenecía.  

Al oír esto, los ojos de Mafumafu se iluminaron. Jenni sonrió y tomó su mano.   

Amatsuki, aunque decepcionado, comprendió que no podía competir con la profunda conexión entre Mafumafu y Jenni, forjada mucho antes de que él apareciera en escena.   

Mafumafu y Jenni sellaron su amor con un beso, decidiendo que nada se interpondría entre ellos de ahora en adelante.  

El rival amoroso de Amatsuki plantea un desafío en su relación pero también muestra lo fuerte que es el vínculo entre Mafumafu y Jenni. Su amistad se transformó en amor profundo, más allá de la atracción física o el estatus social. Su compresión mutua y conexión espiritual les ayudaría a superar cualquier obstáculo.

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