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Pasaban los minutos dentro de ese salón.
"Parece una maldita eternidad" pensaba.
Jeongin no podía concentrarse, los cálculos y las fórmulas eran lo que menos le importaba desde que cambiaron de lugar a ese compañero del cual no sabía nada, pero era sumamente llamativo.
Ahora estaba a su lado y podía ver su atractivo perfil, sus manos mientras escribía, se acomodaba su cabello castaño o las usaba de apoyo para su mentón. Comenzó a pulsar el botón de su lapicero repetidas veces sin darse cuenta. Esa definitivamente era una buena vista.
El chico que llevaba admirando por tanto tiempo se giró con una expresión seria. Era raro, ya que al mismo tiempo, la mayoría de personas ahí también lo hicieron.
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—Señor Yang Jeongin, ¿me podría explicar lo que acabo de anotar en el tablero?— habló la maestra.
—¿Ah?... No, la verdad no escuché nada— respondió, despreocupado.
—Bien, eso era obvio. Si no vas a prestar atención, espero que tampoco te molesten las malas notas en tu planilla de disciplina.
El pelinegro rodó los ojos con molestia, para luego fijar su mirada nuevamente en dicho chico, quien se la devolvió la con una expresión disgustada. Luego de eso, se giró y siguió en lo suyo como si nada.
—Malditamente atractivo— susurró para sí mismo y dejó que sus pensamientos lo invadieran de nuevo, llevándose el lapicero a la boca, el cual mordía con una sonrisita.
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2:30 p. m.
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—¿Por qué me miras así?
Después de los últimos minutos de clase, los chicos ya se estaban alistando para salir, excepto Jeongin y dicho castaño, quienes seguían sentados en su puesto para dos personas.
—Por nada. Eres muy lindo, ¿cómo te llamas?
—¿Tanto tiempo y ni siquiera sabes mi nombre?— preguntó el otro, un poco ofendido, al parecer.
—Nunca pongo atención al llamado de lista... Además, nunca te había tenido así de cerca.
—Mmh, sí, ya veo que no pones mucha atención— habló el más bajo, comenzando a levantarse de la silla.
—Ajá, ¿y tu nombre?
—Seungmin— dijo por última vez antes de tomar su bolso y empezar a caminar. Después de unos segundos, salió por la puerta.
Jeongin se quedó sentado mientras lo veía alejarse.
Un nuevo objetivo; seguro pensaba, aunque a simple vista, ese chico no parecía de ser de los que accedían fácilmente... Pero eso se podría arreglar.
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Antes de que pudiera levantarse igualmente, otro chico caminó de manera rápido hacia él y se sentó en el lugar a su lado que acababa de ser desocupado.
—¿Algo nuevo?
Al ver que se trataba de su amigo, Jeongin asintió con la cabeza.
—Ese es un pez gordo... ¿Por qué nunca me hablaste de él?
—Creo que no lo vas a entender, Jeongin— soltó Hyunjin, apoyando los brazos sobre el escritorio y girando su cabeza para ver al menor.— Ni en tus sueños. No servirá.
—Claro que servirá, no sé de qué hablas— dijo mientras se recostaba en el espaldar de la silla con las manos tras su cabeza.
—No, ese chico es difícil. No le interesan ese tipo cosas. Hasta he visto como varios lo intentan, pero simplemente no cae.
—No les cae a ellos, pero sólo tiene que sentirme para darse cuenta de que sí le interesa...— el joven de ojos rasgados habló con seguridad, manteniendo su mirada imponente en el contrario.
—Sabes que ni siquiera lo quieres para una relación... Apenas lo viste hoy, y ya te lo quieres follar.
—Pues, claro. ¿Ya lo viste? Está como para untarlo de nutella y comérselo vivo.— rió suavemente— No lo conozco, claro que una relación sería demasiado.
—Una relación siempre es demasiado para tí, Yang Jeongin. Nunca consigues una.
—Porque no la quiero— manifestó mientras se levantaba y tomaba el bolso que estaba en el suelo.— De todas formas, dame su número. Lo tienes, ¿no?
Hyunjin asintió con la cabeza.
—Una vez se lo pedí para un trabajo de química... Igualmente, no creo que te conteste.
—Bla, bla, bla. ¿Quieres dejar de ser negativo por ninguna razón?
—Es que... No estoy seguro de que debas tratarlo como a los demás, Jeongin— comentó el mayor con una expresión seria— Estás bien así, no tienes que amagarle la vida de esa manera.
—¿Con sexo?— giró su cabeza a un lado y levantó una ceja— ¿Le amargaré la vida con sexo?... Por favor, Hyunjin, si el sexo es una de las mejores cosas que hay en este aburrido mundo.
—Tú lo dices porque eres un... Bueno, como sea. Lo más probable es que no piense igual que tú.
—Si no lo hace, haré que lo piense— dijo, decidido, caminando con el bolso colgado a su hombro. Se detuvo a un lado de Hyunjin— ¿Me darás su número o no?
—Está bien.
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El pelinegro logró que su amigo le compartiera el número telefónico y este lo anotara en su teléfono. Lo guardó, triunfante, para luego continuar su camino.
—¡No te lo follarás, Jeongin!— le gritó aún sentado cuando lo vió saliendo por la puerta. Luego, se puso de pie para seguirlo.
—Rétame.
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—¿Cómo no te enamoras de nadie?— inquirió apenas estuvo a su lado de nuevo.
Hyunjin siempre tenía la misma duda, y aunque Jeongin le respondiera, parecía que se le olvidaba.
—¿Vas a seguir?
—Sí, es que no lo entiendo. A ver, ¿tienes sexo, y luego no sientes nada? Yo no puedo hacer un roce con alguien, porque automáticamente me gusta.
—Eso es muy, muy infantil.
—¿Y tú te crees muy maduro por ser un desesperado sexual?
—No digas tonterías, idiota.— golpeó su brazo, para luego meter sus manos dentro de sus bolsillos. Adelantó el paso.
—Es sólo la verdad. ¿Acaso no quieres enamorarte y tener un amor de película?
—Suena tan cursi, que hasta náuseas me dan— habló el pelinegro, fingiendo una arcada.
—Es que nunca has experimentado amor del bueno.
—Ni tú sexo del bueno— se burló, viéndolo— A que nunca has tocado a otra persona, ¿eh? Ojo, los abrazos no cuentan.
—¿Qué te crees?— preguntó el mayor antes de abalanzarse al contrario y frotar su puño sobre la cabeza de Jeongin.
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Promiscuo | SEUNGIN
FanfictionJeongin es un chico promiscuo. Ha estado con muchas personas; ni siquiera le interesa enamorarse, sólo quiere conocer gente nueva para pasarla bien. Un día de muchos, el pelinegro queda sumamente interesado en un chico muy atractivo, pero esta vez n...
