Una tarde de otoño, mientras caminaba por el parque, me encontré con una puerta antigua en medio del camino. La puerta parecía estar abandonada y descuidada, pero algo me atrajo hacia ella.
Intrigado, me acerqué a la puerta y la empujé. Con un chirrido, la puerta se abrió y me encontré con una habitación iluminada por una luz dorada y brillante. La habitación estaba vacía, excepto por una ventana que daba a un jardín exuberante y colorido.
Me acerqué a la ventana y miré hacia el jardín. Allí, entre las flores, vi a una joven sentada en un banco. Estaba leyendo un libro y parecía completamente ajena a mi presencia.
Intrigado, abrí la ventana y me acerqué a ella. Al verme, la joven levantó la cabeza y me miró con una sonrisa amable. Me invitó a sentarme a su lado y compartimos una agradable conversación.
Mientras hablábamos, noté que la luz dorada de la habitación comenzaba a desvanecerse y la habitación se volvía cada vez más oscura. Me di cuenta de que debía irme antes de que fuera demasiado tarde, así que me despedí de la joven y salí de la habitación.
Cuando salí de la puerta, me di cuenta de que había pasado toda una tarde dentro de esa habitación, aunque solo habían sido unos minutos en el mundo real. Me sentí agradecido por haber encontrado ese lugar mágico y prometido regresar algún día.
Pasaron los años y siempre recordaba ese momento como algo especial y único en mi vida. Hasta que un día, mientras caminaba por el mismo parque, vi la puerta de nuevo. Estaba un poco más deteriorada que la última vez, pero no dudé en empujarla de nuevo.
Al entrar en la habitación, todo parecía igual que la vez anterior, pero esta vez no estaba vacía. En el centro de la habitación había un cofre antiguo, cubierto de polvo y aparentemente abandonado.
Me acerqué al cofre y lo abrí. Dentro había un libro antiguo, con una encuadernación de cuero y hojas amarillentas. En la portada había un nombre escrito con tinta dorada: "El jardín de la luz".
Abrí el libro y empecé a leer. Era una historia increíble sobre un jardín mágico que solo podía ser visto a través de una puerta especial. Pero lo más sorprendente era que la historia parecía estar hablando de mí y de mi experiencia en ese lugar.
Emocionado, cerré el libro y salí de la habitación. Sabía que había encontrado algo especial, algo que me cambiaría para siempre. Ahora, siempre llevo el libro conmigo y siempre que puedo, regreso a ese lugar mágico a través de la puerta. Y cada vez que lo hago, me siento más cerca de la verdad y la felicidad.
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LA PUERTA
Science FictionESTA HISTORIA ES CORTA PERO MUY PENDEJA PORQUE ES DE MI TAREA JAJAJA
