Episodio 1

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Reino de Corea

Abrí la puerta del lugar donde mi hermano se arreglaba.

-Dios, Gon, tardas años arreglándote. ¿Acaso esperas con tanto entusiasmo a la ministra?

Entré a la habitación y hable con un tono burlón.

-¿Cómo osas hablarle así a tu rey, Lee Young-mi? ¿Acaso quieres ser removida del palacio?

Caminé hacia el interior y vi al guardia real, Jo Yeong. Di unos cuantos pasos más hasta quedar a su lado y giré mi mirada para encontrarme con la suya. Me regaló una pequeña sonrisa al notarme.

El chico que ayudaba a mi hermano con su ropa acercó demasiado las manos al cuello de Gon, lo que le incomodó. De inmediato, Gon apartó la mano del chico, y en un instante, Yeong tomó la muñeca del tipo en un fuerte agarre.

-Lo haré yo mismo -comentó Gon, ajustando el cuello de su camisa.

-¿Eres nuevo? -preguntó Yeong con su tono característicamente serio, que siempre lograba ponerme nerviosa.

-Sí, señor.

-A su majestad no le gusta que lo toquen otros. Fue un error. Si vuelve a pasar, será intencional. Tenlo presente.

-Sí, señor.

Yeong se alejó del tipo y mi hermano y yo dimos unos cuantos pasos para salir de la habitación.

-Sus majestades irán a la pista de caballos -avisó Yeong a travez de su reloj a los demás guardias para que se prepararan.

-Pasaré por mi habitación primero -resonó la voz de Gon justo al salir de la habitación. Yeong y yo solo asentimos.

-Será mejor irnos, Yeong. No quisiera ser partícipe de los talismanes de la señora Noh.

Yeong asintió levemente con la cabeza y nos dirigimos hacia la pista de caballos, donde esperaríamos a la primera ministra.


-Esa mujer es un gran fastidio, ¿o no, Yeong?

-Supongo que sí, su majestad.

-Oh, vamos, capitán Jo, no hay nadie cerca. ¿Qué es ese acento tan formal?

Me expresé en un tono de voz más varonil, intentando imitar a Yeong. Gracias a ese gesto, obtuve una pequeña risa de su parte.

-Entonces, ¿la señora Noh se empeña en los talismanes, verdad, Young-mi?

-Tú deberías saberlo mejor que yo, Yeong. ¿Cuántos fueron esta vez?

-Sesenta y tres, para ser exactos.

No pude evitar soltar una carcajada.

-Gon no estará nada contento.

-Lo sé.

El pequeño aparato en la muñeca de Yeong sonó. Con la mirada, le indiqué que contestara, y después de unos segundos, volvió a hablar.

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