Reino de Corea
Abrí la puerta del lugar donde mi hermano se arreglaba.
-Dios, Gon, tardas años arreglándote. ¿Acaso esperas con tanto entusiasmo a la ministra?
Entré a la habitación y hable con un tono burlón.
-¿Cómo osas hablarle así a tu rey, Lee Young-mi? ¿Acaso quieres ser removida del palacio?
Caminé hacia el interior y vi al guardia real, Jo Yeong. Di unos cuantos pasos más hasta quedar a su lado y giré mi mirada para encontrarme con la suya. Me regaló una pequeña sonrisa al notarme.
El chico que ayudaba a mi hermano con su ropa acercó demasiado las manos al cuello de Gon, lo que le incomodó. De inmediato, Gon apartó la mano del chico, y en un instante, Yeong tomó la muñeca del tipo en un fuerte agarre.
-Lo haré yo mismo -comentó Gon, ajustando el cuello de su camisa.
-¿Eres nuevo? -preguntó Yeong con su tono característicamente serio, que siempre lograba ponerme nerviosa.
-Sí, señor.
-A su majestad no le gusta que lo toquen otros. Fue un error. Si vuelve a pasar, será intencional. Tenlo presente.
-Sí, señor.
Yeong se alejó del tipo y mi hermano y yo dimos unos cuantos pasos para salir de la habitación.
-Sus majestades irán a la pista de caballos -avisó Yeong a travez de su reloj a los demás guardias para que se prepararan.
-Pasaré por mi habitación primero -resonó la voz de Gon justo al salir de la habitación. Yeong y yo solo asentimos.
-Será mejor irnos, Yeong. No quisiera ser partícipe de los talismanes de la señora Noh.
Yeong asintió levemente con la cabeza y nos dirigimos hacia la pista de caballos, donde esperaríamos a la primera ministra.
-Esa mujer es un gran fastidio, ¿o no, Yeong?
-Supongo que sí, su majestad.
-Oh, vamos, capitán Jo, no hay nadie cerca. ¿Qué es ese acento tan formal?
Me expresé en un tono de voz más varonil, intentando imitar a Yeong. Gracias a ese gesto, obtuve una pequeña risa de su parte.
-Entonces, ¿la señora Noh se empeña en los talismanes, verdad, Young-mi?
-Tú deberías saberlo mejor que yo, Yeong. ¿Cuántos fueron esta vez?
-Sesenta y tres, para ser exactos.
No pude evitar soltar una carcajada.
-Gon no estará nada contento.
-Lo sé.
El pequeño aparato en la muñeca de Yeong sonó. Con la mirada, le indiqué que contestara, y después de unos segundos, volvió a hablar.
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Mi espada inquebrantable
Fanfictionadaptación al dorama "the King : Eternal monarch"
