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Kenma despertó por el sonido de la alarma de su celular, indicándole que ya era hora de salir de su habitación compartida con Yaku para ir a sus clases. Fue al baño a lavarse el rostro y peinarse el desastre de cabello que se le formó al dormir, los mechones estaban en todas direcciones posibles. La liga para cabello se enredó en las puntas, así que lo sacó con cuidado para no lastimarse.

Estuvo muy tranquila su mañana para ser alguien que no le agrada del todo el constante ruido, las tempranas interacciones sociales y activar su mente para aprender lo que enseñan los profesores. Su día marchó con armonía, se entretenía escuchando a Shoyo hablarle sobre su cita con Kageyama y a Keiji contándoles que hoy esperaría a Bokuto después de su práctica de rugby.

La universidad estaba plagada de todo tipo de personas, pero él prefería mantener estrecho su círculo de amigos. No quería ganarse dramas innecesarios, chismes o discusiones con personas que no sabían sostener una amistad. Por lo cual, sus interacciones se resumían en Shoyo, Keiji, Yaku y muy de vez en cuando Lev. Y sólo para parecer un poquito social convivía algunas veces con Yamaguchi, Tsukishima y Yachi. Eran amables, así que no les veía como amenaza.

Bokuto le hablaba cuando Keiji lo llevaba ocasionalmente a reuniones, no era grosero, pero era demasiado extrovertido y eso le llegaba a marear por preguntarse de dónde sacaba tanta energía.

Entró al salón de química para continuar con su última materia del día. No era su favorita, le desagradaba que tuviera tantos números, letras y nombres extraños. Lo único que le agradaba era el laboratorio, así podía imaginarse que estaba haciendo pócimas como en los videojuegos de fantasía donde tenías que conjurarlos.

Se sentó en su propia butaca que estaba a lado de Akaashi, este le saludó con una sonrisa pequeña por verlo de nuevo.

— ¿Entonces irás a la reunión a la casa de Yaku?

— Si a reunión te refieres a fiesta, no estoy seguro — Se rascó la nuca, sintiendo el nudo de su chongo que se hizo rápido.

Akaashi se cruzó de brazos. — Te haría bien que te distrajeras, sabes que no hay necesidad de que convivas con todos.

No le agradan del todo las fiestas, no opina que sean malas, pero ahí se hacían toda mezcla de sonidos insoportables. Ha ido a pocas dónde sólo están sus amigos, los cuales a veces se le acercan para platicar para que no se sienta solo. Por lo usual las hacen en un bar porque todavía no tienen departamentos propios y hacerlos en sus habitaciones no es opción por lo reducidos que son.

— Lo voy a considerar.

Akaashi soltó una risita. — Ni siquiera pienses en ir vestido con ropa holgada, ambos sabemos tu verdadera forma de vestir — Le dio una mirada de amenaza, diciéndole entre líneas que no se atreviera en ir aburrido.

Kenma rodó los ojos con cierta rendición. — ¿Qué hay de malo con mi ropa holgada? — Miró las prendas que traía puestas. Una sudadera negra con estampado de Final Fantasy, unos shorts del mismo color y por supuesto sus converse negros que compró a buen precio en una tienda de segunda mano. — Venimos al colegio, no a una pasarela.

Akaashi rodó los ojos con cierta frustración. — Lo sé, pero sacar a relucir tu verdadera forma de vestir es algo que te haría sentir bien — Le dio una palmada en el hombro para que se animara. — Que te dé igual si los demás dicen que pareces un emo.

Kenma frunció los labios al recordar las veces que la gente había confundido su estilo con otros más. — Es street gotic.

El asunto es que en la universidad y convivios siempre lleva ropa holgada por la comodidad, su cuerpo se siente más liviano, no teniendo la necesidad de ponerse accesorios para combinar. En cambio, cuando se trata de ir a un lugar más sofisticado o donde personas comparten sus mismos intereses en música o videojuegos, decide vestirse como realmente le gusta. Pero ahora no es tiempo para decidir que quiere ponerse y maquillarse.

Enamorado tuyo | KuroKenStories to obsess over. Discover now