Todos contaban en uno y uno contaba con ellos, pero para ellos solo les importaba contar con uno y no que uno contara con ellos. Pero uno se dio cuenta, uno se dio cuenta de que no podía contar con ellos y mucho menos contarlos a ellos porque eran más que un simple uno. Eran más que una unidad, ni las decenas eran más, eran mucho más de lo que uno pensaba. Y uno se cansó de la vida, uno vida que no hablaba de dos sino de todos, ellos, uno y yo, y uno no encontraba amor. Ellos se igualaban con uno luciendo que eran mejores porque tenían unidad, decenas y centenas, porque eran mayores valores y uno solo se igualaba a cero, uno ya no tenía reflejos en el espejo. Pero uno se cansó, uno se cansó de igualar y quiso de vida cambiar, pero uno no se dio cuenta, no se dio cuenta que al pasar de un miembro de la vida a otro nuestra personalidad combina por completo. Pero uno se igualaba a uno igual a él, para pasar de vida y juntos convertirse en dos. Pero al cambiar de vida todo se tornó negativo y ya no sumo dos, sino que uno se restó con uno y quedo en la vida creando un vacío de para ellos uno no existía.
