El pequeño reloj que se encontró sobre el buró marcaba las 8:30 de la mañana. Ella sabía lo que significaba que el pequeño aparato mostraba esos números en su pantalla. Dos figuras, que para ella eran bien conocidas, más poco bien recibidas, irrumpieron en la habitación blanca. Mientras se acercaban poco a poco, hacia su cama, en donde la pequeña pretendía dormir, totalmente envuelta en sus sábanas, pidiendo al cielo que al verla así, pensarían que estaba totalmente dormida, y de esa forma no la despertasen para introducirla en el infierno .
-Cariño, ya es hora de levantarse- decía una suave voz femenina, mientras sentía como una mano cálida acariciaba su cabeza sobre la sabana.
-Debes despertar ya.- mencionóba la voz del que ella reconocía como su padre. -¡Que te levantes ya, maldita sea!- gritó mientras despojaba a la pequeña de su manta protectora.
Ella con una mirada de terror absoluto, intentó volverse un ovillo en su lugar, pensando que si se hiciera lo más pequeña posible podría desaparecer de la vista de esas personas. A quienes aprendió a querer desde muy pequeña, pero ahora le causaban terror.
-No hay necesidad de gritar, querido.- dijo la fémina –Además, la pequeña Saori ya va a levantarse, ¿verdad, dulzura?-
-N-no quiero.- un débil susurro salió de los labios de la pequeña.
-¿Qué ha dicho?- preguntó su padre
-Que no quiero.- respondió temerosa. –Duele mucho lo que me hacen.-
-Cariño, por favor.- suplicaba su madre –No hagas enfadar a papá, mejor ven con nosotros, veras que hoy no dolerá- sonrió
-¡Mentirosos!- grito duro –Siempre dicen que no dolerá, pero es mentira. Ya no les creo-
-Ya fue suficiente, tienes que obedecer a tus padres.- habló su padre acercándose a ella.
-¡Por favor! ¡No quiero!- suplicaba mientras sus ojos iban llenándose de lágrimas.
-Suficiente- sentenció aquel hombre tomándola del brazo para levantarla y llevarla a la fuerza.
A pesar de que la pequeña lloró y trató de resistirse, nadie hizo nada por ella. Saori estaba consciente de que en el mundo en el que vivían los héroes, soñaba con que un héroe fuerte y poderoso, irrumpiera en la sala y la liberara de su sufrimiento. Pero en los últimos 3 años que llevaba encerrada en ese lugar, nada de eso había sucedido.
Para ella, una niña de 8 años, era muy difícil entender el motivo por el cual sus padres actuaron de esa manera con ella. Tampoco entendía el porqué de sus acciones, ella solo pedía que se detuvieran y rogaba para que alguien la sacara de ese infierno.
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-¡Saori!- gritaban desde la planta baja de la casa. -¡Saori, ya levántate! ¡Llegarás tarde a tu primer día!
Saori Takahashi, una joven de 14 años de edad, se quitó en su cama sin intenciones de querer levantarse.
-¡Saori!- irrumpieron en su habitación.
-¡Ahhhh!- soltó mientras daba un salto y caía de su cama. -¡¿Qué rayos pasa contigo Naoki?!- gruñó mientras le lanzaba una almohada a su hermano mayor.
-Jajaja deberías haber visto tu cara- reía mientras esquivaba el suave proyectil. –Hoy es tu primer día en la UA y sé de buena fuente que no quieres llegar tarde-.
-¡Maldición, es cierto!- se levantó de golpe. -¿Por qué no me levantaste antes?
-¿Perdona?- respondió ofendido Naoki. –Llevo más de media hora gritándote y tu ni te inmutas, así que deja de quejarte y baja que el desayuno ya está listo-.
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ELEMENTAL
FanfictionSaori Takahashi, una chica de 15 años, acaba de ingresar a la prestigiosa academia de héroes U.A. con el deseo de convertirse en una gran heroína, a pesar de su pasado tormentoso. Ahí va a conocer a Shoto Todoroki, quien jugara un papel importante...
