Devin Franco

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El despertar


Y ahí me encontraba yo, al pie, en el camino que conduce hasta la puerta de madera de la casa de mi mejor amigo llamado Devin Franco. Habíamos quedado de reunirnos hoy para celebrar nuestro aniversario el día que nos hicimos amigos.


La casa de Devin era una casa linda, de un piso, con un fachada extravagante. El lugar era adecuado para vivir si no te gusta llamar la atención. Vivía en un pequeño suburbio, la entrada era una puerta de madera con una enredadera que crecía desde el césped hasta la punta de la puerta. Al lado derecho había una ventana con cortinas y al lado donde me encontraba un hermoso jardín, donde había arbustos, flores y plantas. Un hermoso jardin para una casa sencilla, que puede pedir más Devin.

Me encamine a la puerta de madera, ignorando el jardín que se hacía ami lado. Estaba nervioso, empapado de sudor, me temblanban las manos. No sabía cómo iba a reaccionar Devin, no lo veía desde hace más de cuatro meses y hoy era el día donde llegó a la ciudad; Hablamos por chat la otra noche, me dijo que quería verme. Y pues yo también quería verle.

Estaba pensado en miles de escenarios, ¿Como lo tenía que saludar? ¿Con besos? ¿Con un abrazo? ¿¡Con un maldito cumplido!?

Esto me está cansado - dije sin aliento.

Después de unos segundos, toque el timbre y la puerta, en cuestión de segundos donde me parecieron minutos; se abrió. Me dejaron ver un chico guapo, mayor, estaba exactamente igual que como lo había visto la última vez hace 4 meses, 33 años, ojos cafés profundos, pelo café y un maldito cuerpo glorioso que me provocaban nervios. Y yo, un simple hombre con la edad de 35 años, que tiene cuerpo de desnutrido a muerte, pelo ondulado café y unos bíceps un tanto notables. Pero eso sí, no me puedo comparar con el hombre que está enfrente mío.

Atontado, me tire a abrazarlo y mis pies izquierdos atravesando el maldito umbral de la puerta que no recordaba, me caí encima de él.

Cuando impacte arriba de él, sentí que mi miembro golpeó con él y estuvo apoyando durante unos segundos en su muslo. Reaccionado, del maldito accidente tan incómodo y del suelo que parecía témpano de hielo le dije: Dios perdoname Devin - dije al tiempo que recuperaba la postura y me levantaba del suelo frío

No pasa nada Juan. No recordaba que tenías dos pies izquierdos descordinados - me lo dijo en forma de alago

Como sea Devin - le dije al tiempo que movía mi cara confusa - hubiera preferido el termino pies izquierdos antes que descordinados - indignado, le ayude a pararse de pie

Era una broma Juan - dijo esto cuando ya estaba de pie y se encaminó a cerrar la puerta

El interior de la casa estaba igual que la última vez que vine, estaba la  ventana que vi en la acera cuando estaba afuera, estaba muy iluminado, la casa en sí era fresca. Me genero un sentimiento de serenidad cuando vi la foto enmarcada que nos tomamos una vez en la feria del pueblo donde crecí. Estaba en la cocina; Así que muy cuidadosamente subí los mini escalones de madera y me fui a la cocina. Era amplia, muy sotisficada para mi gusto pero eso no me importo.

Cuando sostuve la foto, una carcajada casi sorda se escucho atrás mio, me voltee y vi a Devin de pie en la columna de la pared que separaba la gran cocina de la otra gran sala de estar.

Está foto es muy especial para mí Devin, muchas gracias por conservarla durante 3 años - le dije mientras sacudía el retrato y asentia en una mueca.

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⏰ Last updated: Feb 05, 2024 ⏰

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