Eran las 10 de la noche exactamente cuando me dieron la noticia, no podía creer lo que me habían dicho pero dé repente sentí humedecerse mi remera, las lagrimas brotaban por mis mejillas; no quería creer lo que me decían, pero no tenía otra opción. Abrase a mi madre con fuerza, sentí derrumbarse mi alma, quería gritar que no era verdad lo que me dijeron.
Nuestra historia acabo allí, cavamos un pozo en la tierra para soltar todo sin saber que jamás nos volveríamos a ver y junto a nuestros recuerdos se quedo la mayor parte de mi vida. Odie ese sonido de tocar fondo y el saber que nunca te volvería a ver, se que había llegado tarde y que por mi culpa todo termino; sabiendo que pudimos dar más que eso; pero que podíamos hacer si sabíamos lo que pasaría. Y sin un ultimo adiós nos separamos.
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- ¡Jack! vamos llegaremos tarde, ¡apúrate!
- Lo se, lo se ya voy
- Entonces acelera el paso hombre
Odiaba los primeros días de escuela y los que le seguían, me parecían una perdida de tiempo pero sabía que me servirían en el futuro y lo peor era que estaba en una escuela nueva, no conocía a nadie, tenía miedo de no encajar como en otras escuelas.
Entre al salón que me asignaron, cuando entre no te como todos me observaron como si m estuvieran analizando, me sentí muy incomodo solo fui a sentarme en la ultima banca de la fila que se encontraba junto a la pared, ingreso un profesor, saludo y les anuncio a los demás alumnos de que había un nuevo alumno, me pidió que me presentara, no quería hacerlo pero tuve.
- Hola a todos, mi nombre es Jack Smith y tengo 15 años
-Jack por que no nos dices que es lo que te gusta hacer _ agrego el profesor
- e-em me gu-gusta leer y-y la mu-música_ tenía esta horrible cosa llamada tartamudeo por los nervios, escuche como algunos se empezaron a reír, me senté quería desaparecer sabía que no podía salir corriendo por la puerta y esconderme en el baño hasta que la hora terminara.
Pasaron las dos horas y sonó el timbre, era hora del recreo salí lo más rápido posible y fui a los baños en la entrada estaban unos chicos los cuales no me dejaron pasar.
- Miren es el niño tartamudo
- Déjenme pasar o le diré al profesor
- Cuidado nos reportara con el profesor, uy que miedo tengo_ Me empezaba a impacientar y a ponerme nervioso por todo el ruido del pasillo, y por que no quería tener problemas; intente volver a pasar pero esta vez me empujaron al piso no te que nadie hacía nada, solo miraban.
Me levante y me fui al salón mi mesa estaba escrita, saque un pote se alcohol en gel puse un poco en la masa y con un pañuelo la limpie. No quería estar allí, ya había salido todo mal en el día.
A la semana...
Las cosas empeoraron, me molestaban más, cuando tocaba el timbre iba rápido a la sala de profesores ellos me dejaban comer allí en los recreos. Toco el timbre y me dirigía a la sala pero me desvié al baño necesitaba lavarme las manos, fui lo más rápido posible sin cruzarme con ninguno de esos chicos, mientras lavaba mis manos escuche como cerraron la puerta, levante la mirada y ví por el espejo ellos estaban ahí, sabía que no me dejarían en paz, me sujetaron de los brazos mientras otro me golpeaba en el estomago, les pedí que pararan pero no me escuchaban se reían y me empujaban de un lado a otro; sentía que mi cuerpo iba a colapsar por los golpes, había escuchado unos golpes fuertes en la puerta y un chico entro empujo a los otros, entraron un par de profesores y se llevaron a los chicos, sentía que el chico me estaba hablando pero no entendía lo que me decía solo cerré los ojos.
Abrí los ojos había mucha luz pero sabía que debía estar en la enfermería del complejo, gire mi cabeza para un lado y para el otro, me senté y sentí un dolor muy fuerte en el estomago, la enfermera llego y me dijo que no tendría que hacer nada por una semana, que me quedara en reposo sin hacer fuerza o algún esfuerzo para curarme más rápido.
Llegó la directora y me dijo que iba a pasar con esos chicos, y que me quedara en casa por unos días hasta sentirme mejor, también me había dicho que no me preocupara por las tareas que un compañero me las llevaría a mi casa para hacerlas y luego dárselas así se las da al profesor. No me gustaba mucho esa idea de que el chico me llevara mis deberes, además que pasa si se entera y si se lo cuenta a las directivos, pasara a peores; no me lo imagino.
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Lo que el viento se llevo
De TodoVolvía a sentir ese profundo dolor de perder lo más importante... Pero no sabía el riesgo de callar
