Advertencia: Los personajes y hechos que figuran en esta obra de ficción son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas verdaderas o con hechos reales es pura coincidencia.
Oh twitter, esta red social maravillosa donde podía descargar mi frustración sin ningún complejo. Donde había conseguido ya muchos más logros que durante mi vida profesional.
Conseguí embelesar a múltiples personas en una asociación que me catapultarían al poder, había conseguido un espacio en uno de los principales canales de Twitch que me permitía ensalzar mi persona, todo iba a la perfección, en cuestión de un año podía comandar una manifestación y alcanzar el estatus público de liberador de la sociedad. Si es que, qué más tenía que pedir.
Cierto es, que debía controlar a mis esbirros de la asociación, mantenía reuniones personales con aquellos que se apartaban de mi visión, si le daban un like a una publicación que no concordaba mi ideario, eras fuertemente reprendido. Como he dicho, todo iba viento en popa.
Todo estaba organizado, yo era la cabeza visible y, por tanto, sólo organizaba, el trabajo pesado de buscar información, de realizar artículos y programar los eventos habian caido en la responsabilidad de otros, de forma que, si algo fallara, no sería mi culpa, seria la de ellos, y yo podría reprenderles por no estar haciendo bien su trabajo.
Una de las chicas, Perlita, era un caso especial, tenia muchos conocimientos de informatica, me habia ayudado a fundar esta asociacion, y veia que se alejaba de mi, incidí sobre ella de forma directa, la coaccioné, si, pero el final era lo importante, yo iba a ser el salvador de la sociedad.
En este periplo de un año, incluso, he llegado a encontrar una compañera, Gusilu, todo empezó de forma sencilla, tonteábamos juntos, y al final la cosa llegó a más y más. La tenía completamente a mi merced, ella ignoraba que mientras nos mandábamos cariñoso mensajes, estos mismos los reenviaba a 3 chicas más. Que ignorante era de que su traición sería mi más completa derrota. Pero no adelantemos acontecimientos.
Otra de las personalidades relevantes era Ini, la persona que me prestaba su espacio de relevancia en Twitch mediante el cual ensalzaba mi persona. Llegar a ella fue sencillo, ya que uno de sus principales moderadores, un jovencito llamado Trini había sido embelesado por mi encanto y formaba parte de mi asociación. Era un espacio pequeño, pero mi espacio, aunque solo lo disfrutaba un día a la semana, pero, lo suficiente para que yo alcanzara relevancia y estatus, una maniobra maestra que permitió que todas mis redes crecieran, en poco tiempo, sin duda, podría prescindir de Ini.
Por descontado que habían otras personalidades en la asociación, gente que contribuía de una forma u otra, pero toda la carga caía en Perlita y Trini, podía decir que eran mis más altos oficiales en esta jerarquía que había impuesto. El objetivo público de la asociación era simple y a la vez utópico, cambiar el mundo, combatir las injusticias del presente. Pero, en las sombras, yo sabía cuál era su finalidad, encumbrarme, ganar relevancia política y que mi nombre estuviera en boca de todos.
Cierto es que algunos venían y se iban de la misma, cosa habitual cuando juntas tantas personas bajo un mismo paraguas, pero el núcleo no cambiaba, lo afianzaba férreamente a fin de evitar que se escapara. Perlita nos había facilitado un espacio de trabajo en un servidor de Discord, del cual, yo era amo y señor, y, aunque sometía a votación las nuevas incorporación de distintas personalidades, mi poder se hacía constatar ya que, al final, era yo quien sugería a otros que debían decidir.
Tuvimos desencuentros dentro de la misma, como es normal, uno de ellos, fue por una simple decisión mía, quería que se etiquetaran a las distintas celebridades que teníamos en el discord, algo simple, una etiqueta que los identificara ideológicamente. Tuve bastante oposición, sobre todo de la parte más liberal de mis subordinados, que creo que ya desconfiaban de mi poder en la misma. No vieron que esto no era más que una maniobra, algo que, al ceder a sus peticiones, consiguiera reafirmar mi posición junto con la suya ocultando mis verdaderas intenciones. Que facil es manipular a estos liberales.
En cuanto a las redes, pues teníamos enemigos, empezábamos a hacernos un nombre. Uno de esos enemigos era una vieja feminista desquiciada que no paraba de escribir de forma criptica, Karen. Llegó a conocer de nuestra existencia por culpa de Ini, ya que tuvo la genial ocurrencia de hacer todos los lunes un hilo en Twitter exponiendo estupideces dichas por las feministas. Como me rei de esos hilos!, era algo brillante, pero atrajo la atención de indeseables, entre ellos Karen. Bueno, nadie llega a la cima sin tener que eliminar unas piedras por el camino, ¿no?
Una de mis formas de conseguir desacreditar a Karen fue bastante sencilla, crearía un juego de rol, donde los protagonistas (Ini, Gusilu, Perlita, Trini y Yo) combatimos a las malvadas feministas, comandadas por Karen. Algo simple, sencillo, que permitía afianzar la confianza de mis subordinados y atacar de una forma directa y obvia a todo el conglomerado feminista y a Karen en particular.
Y como he dicho, todo transcurría normalmente, según mis planes, cada vez alcanzábamos más relevancia, los conflictos internos eran cada vez menores gracias a mi puño de acero. Hasta que llegó el día de la tragedia.
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El ciento noventa y uno, la traición del poder
AléatoireUna novela que describe las andaduras por Twitter de nuestro personaje principal Koll, apodado el 191. La historía se relata desde su punto de vista, explicando, tiempo despues, sus vivencias. Poco a poco ira cogiendo confianza con el lector y eso e...
