¿Cómo puedes ser tan cruel Cupido?

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Cupido se enamoró, era absurdo y patético y el lo sabia, ese sentimiento que por tanto tiempo el se encargo de cuidar y esparcir por el mundo hoy lo visitaba a él.

¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde había iniciado? ¿Porqué el sería una nueva víctima de un típico cliché?

Será en aquel instante que cruzo miradas con ese bello ser o en ese pequeño segundo que transcurrió al dar un suspiro que le robo ese joven, ¿acaso se metió en su mente al tomar aire para respirar? O simplemente se incrustó en una de sus pestañas evitando que volteara a otro lado en donde no lo viera a él? No lo sabía con exactitud pero estaba perdido...

Lo supo desde que en la noche el sueño se esfumó con su recuerdo...
Lo supo desde que no comió porque los suspiros le robaron el apetito...
Y lo confirmó cuando al volverlo otra vez por destino o casualidad, se le derritió el corazón...

No había marcha atrás una de sus flechas al fin le habían dado, se lamentaba todas las noches preguntándose el porque, claramente no lucharía por su amor, no era correcto, no estaba permitido y él no sería aquel tanto ingenuo que perdió todo por amor, el pensaba y razonaba, se reprendia y rectificaba, él no caería ante tal tontería y se aseguró de ello arrancandose el sentimiento de lo más profundo de sus entrañas y cuando al fin tuvo su corazón entre sus manos...

Lo apretó para reprimir ese sentimiento que lo carcomia por dentro y lo fastidiaba...
Lo apretó para callar los latidos y susurros de amor que gritaba...
Y lo apretó tanto que exploto de todo aquello que guardaba...

De un amor que cada día se hizo tan grande que era imposible permanecer en tan poco, un amor unilateral que quizá pudo no ser así, pero ya todo estaba perdido, los últimos latidos de su corazón le reprochaban lo sucedido, le echaban en cara su egoísmo y estupidez, cupido siendo el mayor representante del amor acabó con su corazón, realmente patético pensaba él mismo mirando en el suelo su sentimiento destrozado, lágrimas inertes y constantes escapaban de sus inexpresivos ojos y ahora después de una eternidad comprendía el significado de un mal de amor, un mal tan hermoso y venenoso que lo hizo perder la razón, un mal que fue su causa de felicidad y hoy la causa de su muerte, sin querer mirar más la triste masacre que había cometido contra él mismo levantó vuelo y observo a lo lejos a dos jóvenes amantes mostrando sus sentimientos como si su dolor no los afectara, burlándose de él por ser un cobarde y mostrándole que aún siendo simples mortales ofrecían más eternidad que él, apunto de girarse e irse a otro sitio a llorar su pena lo miro, bajo la luz de la luna vio que aquel chico que estaba tomando las manos de otro era el mismo del que se había enamorado, aquel ser que le hizo perder la vida y la razón, aquel que acabó con su corazón estaba ahí siendo feliz, después de la tortura que le hizo pasar.

Él estaba amando a alguien más, la sangre le hervía y una furia cegadora se apoderó de él, un odio puro tomo el control de su cuerpo y su ser y acercándose a la pareja tomó al chico de la mano y con una fuerza descomunal le atravesó el pecho con una de sus flechas hasta clavarla en su corazón, la pareja del chico miraba atónito y aterrado aquel acto tan vil y bajo que cupido había cometido y este último se giro para segundos después desaparecer de su vista.

Regreso, al mismo lugar donde había reconocido aquel horrible sentimiento y se había desecho de aquel mal matándolo de corazón, volvió con el órgano vital de aquel mortal al que nunca profeso su amor pero si su furia injustificada, aquel al que jamás se acercó a besar pero si a descargar un sentimiento opuesto al amor pero con la misma fuerza del odio, tomo ambos corazones maltratados, heridos y magullados, víctimas de aquel ser tan cruel y despiadado y los unió con un hilo dorado, a través de las finas arterias los ató con esmero y cuidado, hasta que los dos se volvieron uno, ahora él, a pesar de sentirse la persona más inmunda y avariciosa podía estar en paz con ese sentimiento que le desgarraba las entrañas, que le destrozaba el cerebro y que arranco su corazón, finalmente después de todo su martirio podría estar en paz, después de todo, ahora era uno con la persona que amaba y nada más le iba a importar...

Si el cariño ajeno no era para él lo obligaría a corresponderle...
Si sus caricias no le pertenecían a él ataria sus manos para que nadie pudiera tomarlas...
Y si su amor no era de su pertenencia, él destrozaria a todos los demás para que ninguno tuviera la capacidad de ser recompensado con ese amor que ahora y siempre le correspondería a él...

Porque al final era un cobarde egoísta que no tuvo el valor de luchar por su amor y prefirió destruirse a sí mismo y a su corazón antes que mostrar lo que estaba dispuesto a dar, fue solo un patético fracasado más que por miedo a perder nunca experimento lo que es ganar y así se quedaría para su degracia por el resto de su vida, haciendo palpitar con sus manos a un pobre corazón que tristemente jamás latiria para él.

CUPIDWhere stories live. Discover now