La gerente de puntos de venta se encontraba reposando su rostro sobre sus brazos, apoyados en su escritorio. Tenía el ceño fruncido. En parte, estaba agotada por el trabajo. Sin embargo, por su mente, su mayor preocupación era lo que creía estar sintiendo por la nueva presidente de Ecomoda.
Anoche ocurrió un suceso que la hizo percatarse de ello. Resulta que coincidió la presencia Beatriz en el ascensor. Ambas evitaban mirarse, pero era tarea imposible. Más para Marcela, que lo único que pasaba por su mente en ese momento, era lo increíblemente atractiva que le resultaba su jefa cuando esta se estaba sacando las gafas para limpiarlas. No obstante, intentó desviar ese pensamiento. De pronto, como si Dios le hiciera un favor (aunque la misma lo niegue), se produjo un temblor en el ascensor. Esto hizo que, rápidamente sin percatarse, Betty cayera encima de ella. Pasaron unos segundos viéndose a los ojos. Cuando salieron del trance, la presidente se separó de la gerente y alcanzó a decir:
- Parece que hubo un disturbio. Voy a comunicarlo al personal de mantenimiento. -procede a tomar el teléfono del ascensor- Buenas noches, soy Beatriz. Sí, fíjese que el ascensor se quedó atascado...
Marcela sentía que se estaba volviendo loca, miraba los labios de su jefa. No le prestó atención a la situación. De todos modos, intentó volver a la tierra.
- Perfecto, gracias. -coloca el teléfono en su posición y mira a la mujer que tiene en frente- llamarán a emergencias y calculan que en media hora saldremos de aquí.
-Entonces tenemos para rato. - dice la gerente de puntos de venta, mientras se sienta en el suelo del ascensor.
- No nos queda de otra.
- ¿Va a quedarse ahí parada?
Betty de forma extraña, conociendo la personalidad de la mujer, tomó esas palabras como un gesto de amabilidad, por lo que se sentó a su lado. Ante el silencio, la presidente dijo:
- Ya que estamos con tiempo, quería felicitarla por su desempeño durante estos meses. Siempre confié en que es una mujer inteligente.
Marcela se sintió feliz ante aquellas palabras, sin embargo no quiso demostrarlo, no demasiado. Tenía un orgullo que proteger. O eso pensaba.
- Bueno, me alegro que pueda verlo. -dijo mientras desviaba su mirada teniendo una pequeña sonrisa en sus labios.- aunque odie admitirlo, usted también está haciendo las cosas bien. Y me tranquiliza eso.
Ambas se miraron, Betty le dedico una sonrisa. Incoscientemente ellas se estaban acercando poco a poco. Marcela al ver ello, se apartó. Cosa que percibió la de lentes.
- Bueno, yo hago lo que tengo que hacer. - dijo Betty intentando desviar lo que estaba pasando.
- Y eso me está demostrando que mi odio por usted era injustificado - dijo la pelinegra sin pensar.
- ¿Cómo así?
- Yo... creo que la juzgué mal. Fui muy egoísta con lo que pensaba. Y si bien usted tampoco hizo las cosas bien, sé que no es una mala persona. Pero yo sí lo fui por cómo la traté... ¿me perdonaría?
La presidente de Ecomoda estaba sorprendida ante tales palabras. No se esperaba eso. Aunque la actitud de la gerente había estando cambiando para bien durante este último tiempo, de todas formas la tomó desprevenida. Pero de buena manera.
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¿Marcetty?
FanfictionEsta historia tiene lugar un tiempo después de los sucesos en Cartagena y el nombramiento de Betty como presidente de Ecomoda.
