Erase una ves en un lejano pueblo donde nadie andaba despierto pero ninguno dormía estaba un peque soñando
Entre risas recorría amplios pastizales verdes siempre de manera diferente, a veces saltando, otras corriendo. Había veces donde se detenía a en calma recorrer el cambiante lugar y otras denso volaba y esquivaba todo sin jamás chocar.
Este infante no tenía casa solo tenía hogar, llegar que sveces era un arbol y otras un panal. Ahí lo aguardaba su criatura querida, no tenía una forma definida, definida era su forma de amar, un amor maternal.
Un día algo más apareció, presencia maligna que al instante lo atemorizó, el infante galopó, nadie en el aire y escarbó en el suelo pero escapar no pudo así que despertó.
Tenía una cama, tenía un balcón, se asomo y lo que el observo algo con lo que jamás soño, un triste pueblo solo, con tenía color, un ambiente apagado y un silencio abrumador. Salió de dónde se encontraba y la plaza recorrió, una fuente seca y puestos vacíos, gente ni despierta, y un sol escondido.
Decepcionado y cansado el infante regreso al lugar que un poco le gusto, de dónde salió, paso por la cocina un hombre tumbado si re la mesa que con su presencia ni se inmutó, asi que el tomo una fruta la mordió y su camino siguió, en la sala una .Uber sentada en un sillón su cara mostraba amabilidad, pero ella también lo ignoro, así que suspiro y su camino siguió. Subiendo las escaleras la cama vio, entre las cobijas se acomodo y poco a poco sus ojos cerro.
En un pueblo donde nadie estaba despierto ni dormía una vez un pequeño infante soño.
Fin
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Acompañantes de una noche
RandomRelatos cortos para leer en unos minutos, para pasar la noche, para despedir el día.
