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Llego a tu departamento a la hora que me indicaste; ese departamento donde no tienes ninguna fotografía de tu esposo o tus hijos, esas cuatro paredes donde puedes desestresarte... conmigo.

Abres la puerta e inmediatamente me recibes con tu hermosa sonrisa que me conquistó desde la primera vez que te vi. Empiezas a besarme y ya sé lo que tengo que hacer. Pongo mis manos en tus mejillas y siento la suavidad de tu piel a la vez que acaricias mi cintura.

Mina, desde que nos conocimos en el trabajo me has dejado claro que soy inferior a ti, y claro, tú eres mi jefa y debo obedecerte pero no sabía que lo hacías para mantenerme lejos de ti y tus pensamientos. Tampoco sabía que el invitarme a cenar con tu familia y besarnos a escondidas era una forma de alejarme de tí. Me diste tantas oportunidades para huir de todos tus problemas y aún así me quedé.

Ahora estamos sin ropa pero simplemente no puedo dejar de pensar en cuánto te amo a pesar de todo el daño que me haces; el daño que nos hacemos. Odio no poder ir de la mano contigo y mucho menos besar tus labios porque no eres mía completamente. Y yo siendo una tonta por tí me conformo con discursos bien planeados donde me dices que algún día estaremos juntas pero ese día aún no llega. Cada día una pastilla más para soportar la tristeza que me genera el ver cuántos días son 2 años en los que he sido tu amiga, tu empleada pero nunca tu pareja.

Mi hermosa Mina, ¿cuándo me dejarás ser totalmente feliz contigo?, ¿aún no soy tan importante como para dejar a tu esposo y estar conmigo? Hay tantas cosas que quiero decirte, amor; deja de divertirte con mi cuerpo un momento, por favor y escucha cómo late mi corazón por ti. Hay tantas cosas que quiero decirte pero prefiero no hacerlo porque al menos si me quedo callada sé que al final de tener sexo me darás ese abrazo que nunca antes me habían dado. Ese abrazo que me estás dando ahora.

Cinnamon Girl ¦ Michaeng [O.S.]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora