Esta es la historia de un ajolote. Un ajolote llamado "Kirbilote"
Este monstruo nació en el país mas pendejo del mundo, en la ciudad mas pendejada del mundo, pero en la cuneta mas inteligente del mundo. Sus hermanos eran tan pacíficos... Excepto Kirbilote.
Kirbilote se devoró a su madre al nacer, y luego a sus hermanos. ¡Pero el es tan, pero tan tierno...! Kirbilote creció en esa cuneta, y solamente se volvió la cuneta de Kirbilote. No había otros seres aparte de él, quien se acercara sería devorado. Excepto los humanos, claro.
Un día una pequeña niña se acercó:
-"Mami, una ratita"-dijo la pequeña, cuyo nombre era Marisabel.
-"No, pedazo de retrasada. Es un ajolote"-dijo su madre.
-"¿Me lo puedo quedar? No te molestaré nunca más en la vida"-
Kirbilote sonrió de una manera muy tierna y dió vueltas. La madre aceptó porque estaba harta de su hija, y si ella prometía eso... por supuesto que la dejaría.
Tres de la tarde. Marisabel le hizo una pequeña casita a Kirbilote.
-"Aquí tienes una casita, te traeré comida"
Obviamente, a Kirbilote le valió tres hectáreas de ve***. Se devoró la casita, arañó los muebles, agarró un encendedor y le prendió fuego a la cama. Marisabel volvió a su cuarto:
"¡MAMÁ, LA CAMA SE INCENDIA"-dijo llorando.
-"¡¡DIJISTE QUE NO ME IBAS A MOLESTAR MÁS!"
-"Lo sé, lo sé, solo apágalo mami"-dijo Marisabel llorando.
La madre apagó el fuego con una manta, tomo a su hija de las trenzas cuál Tronchatoro y la lanzó por la ventana
.Kirbilote era malvado. Eso ya se sabía. Había sido malo con la niña pero tiene algo de compasión. Cómo esta historia no tiene lógica, Kirbilote abrió su boca lo suficientemente grande como para devorar la pierna izquierda de la señora, ¡Tal como Kirby! Marisabel vio todo esto.
"¡No, ajolote malo!"
Ella tomó a Kirbilote, lo puso en una caja y lo lanzó a la calle. Kirbilote no estaba satisfecho. Hizo un hueco en la caja para que todos lo vieran, y hacia trucos para llamar la atención de la gente.
"Ese ajolote es fantástico"-dijo un joven.
"Puede volar, y eso no es físicamente posible. ¡Fascinante!"-dijo otro.
Pasaron los días y Kirbilote seguía haciendo sus "tiernos" trucos. De vez en cuando algo se destruía, vaya uno a saber por qué.Un día un señor vagabundo encontró a Kirbilote;
"Creo que te adoptaré como mi hijo"
El vagabundo sonrió, y el animal devolvió la sonrisa. El vagabundo solo tenía un pedazo de cartón para dormír, cortó un rectángulo de este y le hizo una cama a Kirbilote. El vagabundo se durmió, y el ajolote intercambio los cartones. Kirbilote ahora tiene el más grande.
Luego, amaneció. El vagabundo despertó, y se rascó la barba;
"Mi cama... Hijo, ¿Que hiciste?"
Kirbilote sonrió. Él devoró los cartones que el viejo tenía.
El vagabundo perdonó al animal. Lo quería mucho, aunque le dolía que el no sintiese lo mismo.
Después, Kirbilote y el vagabundo fueron a la ciudad. La gente lo miraba muy extrañamente: ¿Cómo un hombre así tendría un ajolote? Un niño le lanzó una lata de gaseosa, y se rio.
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¡Un ajolote fuera de control!
HumorUna corta historia de un ajolote algo particular
