Otra mañana, otro claro, fresco, aburrido, insípido y soleado amanecer, Dylan un chico de 25 años, cabello castaño y rizado, con ojos grandes color verde claro como el césped, pestañas largas y rizadas, cejas pobladas, mandíbula bien marcada y nariz no muy fina, alto con un cuerpo bastante tonificado, siempre una persona sencilla, amable y carismática, esta misma persona ya estaba harta, aunque tan solo había pasado una semana desde aquel día, ya no podía más; solo quería volver a antes de que sucediera ese extraño suceso, que jamás lograría entender.
Según lo que recuerda esa noche él llegó a su casa después del trabajo, se dio una ducha rápida, cenó, se lavó los dientes, la cara y fue a dormir como de costumbre, cuando abrió los ojos notó que su despertador no había sonado, ya era tarde, esperaba que no lo regañaran, se puso su uniforme de trabajo lo más rápido que pudo y ni siquiera desayunó o se cepilló los dientes, salió directamente a la parada de autobús, esperaba que el camión no tardara tanto como siempre, mientras corría calle tras calle comenzó a notar algo inusual, pensó que tal vez estaba soñando, era muy raro, no había nadie, no había autos, ni personas, tampoco vio a algún animal cerca, los negocios estaban cerrados, y por lo que alcanzaba a ver las casa y edificios también estaban deshabitados, la ciudad estaba desierta. Decidió caminar hasta su trabajo y por todo el camino no vio ni un alma que pudiera dar vida a esas antiguas, grises y agrietadas calles por las que un millón de veces había pasado; al llegar notó que estaba completamente vació, no había nadie, comenzó a sonar su estómago así que se dirigió a la cafetería del lugar y se preparó un café caliente y espumoso con dos cucharadas de azúcar, además de un homelet con queso fundido, se sentó en una mesa de la esquina, la cafetería no es muy grande, del lado derecho estaba la caja para hacer tu pedido y más al fondo estaba la estufa, el lavaplatos y demás instrumentos para la cocina, a pesar de todo se veía limpio y siempre tenia ese olor tan delicioso a café recién hecho, había grandes ventanas que dejaban que el lugar se llenara de una luz natural que aumentaba el apetito; Dylan dio varias mordidas, pero al tomar un de sorbo de su café notó la realidad de su situación, comenzó a tener pánico y miedo, no había nadie mas en la ciudad, qué haría de ahora en adelante, con quién hablaría, y su familia, qué había pasado, no podía entender nada, comenzó a dolerle su cabeza y sintió una abrumante y dolorosa presión en el pecho.
Aún tenía hambre así que acabó su desayuno y rápidamente corrió hacia la casa de sus padres, entró llamando a su madre y a su padre, nadie respondió, gritó el nombre de su hermano mientras se dirigía a su habitación, al llegar no pudo contener más las lágrimas, rompió en llanto y comenzó a recorrer la casa una y otra vez, estaba desesperado; cuando ya no pudo más se sentó en un rincón de la sala, no podía parar de llorar.
-¡No es posible! -gritó -. ¿Qué haré yo solo aquí?
Se tiró al piso, no entendía por qué solo él seguía ahí. En medio de sus llantos, escuchó una voz que lo llamaban por su nombre, al momento se puso en pie y limpió su nariz con su mano.
-¿Quién me llama? -preguntó al aire.
-Dylan -volvió a escuchar. -Dylan, Dylan. -De nuevo.
Él se giró hacia un espejo que había en la habitación, su reflejo estaba llamándolo, se acercó lentamente y al estar de frente a él dijo:
-Dylan, al fin puedo hablar contigo, sé que no me conoces, pero yo a ti de toda la vida, me llamo Adam, y al fin ahora que estamos solos podemos conversar.
-¿Qué? ¿Qué dices?
-Como escuchas, siempre he estado contigo, muy en el fondo, pero siempre estuve ahí, y por fin hoy pude salir. Y tranquilo no estás solo, ambos nos tenemos. -En ese momento fue como si algo se apoderara de su cuerpo y lo obligará a acercarse más al espejo.
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OTRA MAÑANA
FanfictionLa Tierra está deshabitada, no hay nadie, su familia, amigos, conocidos, todos han desaparecido, Dylan es el último ser aún en la Tierra, no que da nadie más, con solo 25 años el impacto de estar totalmente solo, lo lleva a desarrollar una personali...
