Prólogo

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—Con un carajo Denis!!— grité mientras corría con un uniforme en la mano y miraba a mi mejor amigo jadeante, sudado y casi tropezándose, correr de Alejandro y sus amiguitos no era como imaginaba que iba a pasar mi verano. 

—Deja de culparme! fuiste tú quién quería robarle el uniforme a ese idiota!— me culpó y claro que tenía la culpa, pero ni viva ni muerta lo iba a admitir, o sea por favor, yo admitiendo que tuve un error? ni loca. Seguimos corriendo hasta caer por un desnivel del bosque. Además, necesitábamos ese uniforme.

Pero si les voy a contar esto vamos a empezar bien, no? por el principio de todo este caos.

Bueno, me llamo Hazel para empezar, un nombre un tanto... único, nombre que me trajo suerte y desgracias al mismo tiempo, desde pequeña fui un desastre con patas, siempre me metía en problemas y gracias a mi habilidad de mentir pocas veces me atrapaban y claro, cuando lo hacían me iba mal, demasiado mal, así que con el tiempo eso me hizo dueña de las mentiras, aunque debo mejorar, ya sabrán porqué.

Cuando cumplí 14 años dejé de ver el mundo de rosa y descubrí cosas que era mejor dejarlas tapadas, claro que eso desató una ola de estupideces y locuras, he ahí el inicio de lo que ahora es mi vida, una vida lujosa de problemas, llena de pendejadas y repleta de mala suerte, pero antes de todo eso conocí a Denis, el que más adelante sería mi cómplice en todo, unos años más adelante conocí a Matías y Luis y así fue como surgió "el club de imbéciles" conmigo como presidenta.

(...)

—Niña! Vámonos!— mi madre me llamó para irnos a la escuela, era ese día en dónde estás emocionado y al mismo tiempo asustado, así es, el magnífico primer día de clases, estaba a punto de ingresar a segundo grado, tenía ocho años y ya sabía que mi vida iba a ser una desgracia.

—Hache, vámonos ya, se nos va a hacer tarde— "Hache" el apodo que me habían puesto por que mi nombre comenzaba con "H", sí, raro, pero yo también soy rara, así que me hace honor.

—No voy a ir!— sip, no quería ir por nada del universo.

—vas a conocer a gente nueva, vas a hacer amigos y vas a aprender muchas cosas.

—Por favor! quiero quedarme contigo viendo tele— me lancé al sofá pataleando, mi mamá harta solo me miro y contó —Uno! dos!— no hace falta decir que antes de que dijera tres yo ya estaba parada en la puerta molesta pero lista para ir a la escuela.

Mientras el primer día pasaba y todos los niños se presentaban yo ponía mi mejor cara de culo, hasta que un niño de cabellos rubios dorados se me acercó con la clara intención de hablarme, cabe recalcar que sería el primer infante en acercarse, yo claro, no quería a nadie cerca pero al mismo tiempo me emocionaba.

—Que quieres, mocoso?— genial, el primer niño que se me acerca y yo ya la cagué.

—No soy un mocoso, soy un niño y quería saludarte— definitivamente seríamos mejores amigos.

—Como te llamas niño?

—Denis, y tu?

—Hazel.

—... ¿Quieres que seamos amigos?—

—Claro, siéntate aquí, atrás de mí.

—Y porqué no adelante?

—Porque no— sip, así era y así soy, a medida que pasó el tiempo fuimos forjando una gran amistad junto a los demás chicos que se volvieron nuestros amigos, pero como dije, eso lo veremos más adelante.

El club de imbécilesStories to obsess over. Discover now